martes, 22 de julio de 2014

INFIDENCIA EN AGUILAR


Cuando oigo hablar a un político de la educación en valores a los niños en la escuela, no dejo de sorprenderme una y otra vez. No voy a distinguir entre políticos de izquierdas ni de derechas. Aunque es la izquierda la que no soporta que nadie entre a controlar la educación más que ellos. De las siete u ocho leyes de educación creadas en España, en la época de la democracia, siete pertenecen a la izquierda y la que no pertenece, solo duró unos meses en vigor. Ahora una nueva ley de educación de la derecha quiere ver la luz. Veremos a ver si puede hacerlo.

Me sorprendo cuando oigo hablar de la educación en valores, porque hay que preguntar primero de qué valores son de los que hablamos. Seguro que no hablamos de los mismos. La violación de la confianza y la fe debida a alguien, es una infidencia. Por ello se encarcela a políticos en otros países. Cuando votamos a nuestros ediles y alcaldes en Aguilar, les damos nuestra confianza y nunca ellos pueden utilizar el cargo para sus propios intereses o en beneficio de su propio partido. Este es el primer valor en que un político debe ser educado.

Un político se debe hacer acreedor de la confianza del pueblo y no engañarnos una vez  conseguido el cargo electo. Sin embargo, ¿cuántos políticos han utilizado el cargo electo para su promoción personal o para su beneficio personal? Estos políticos son infidentes.

Hace años vivimos en Aguilar una época revulsiva en la que Izquierda Unida sacaba al pueblo a la calle en protesta de la mala gestión del Ayuntamiento con la empresa de claveles y ponían como ejemplo de gestión sus propios invernaderos en la carretera de la Fuente de Don Marcelo. También desataron una furibunda persecución contra todas las construcciones ilegales desparramadas por el casco urbano y sus extrarradios. Hoy los invernaderos de Izquierda Unida se han convertido por arte de birlibirloque en los chalets de Izquierda Unida, sin claveles y convertidos en edificaciones sin papeles. Este partido es infidente.

Un alcalde reciente que no sabía que infidencia es hacer una cosa legal utilizando métodos ilegales, cambia el sentido de tráfico de una calle en perjuicio de los vecinos y en beneficio de algún amigo, con la consabida argumentación de que es bueno para los demás. Y mientras él fuera el alcalde ello se quedaría así. Naturalmente la violación de la confianza aquí es una alcaldada, pero la educación en valores de los políticos…no contemplan este valor. Este alcalde era un infidente.

El arte del empleo público está lleno de infidencias. Se colocan a personas utilizando unas formas poco legales. Otras veces la infidencia con el pueblo está en presentarse a unas elecciones para representar al pueblo cuando en realidad lo único que se pretende es tener un empleo. Además, la infidencia no abarca solo a un partido sino a todos, por lo que nos cabe preguntarnos por el grado de confianza que nos merecen nuestros partidos aguilarenses.

Nuestros ayuntamientos están llenos de infidencias porque a muchos empleados públicos no se le ha ocurrido ganarse la confianza de los administrados. Con ganar unas oposiciones han cumplido con el mundo y no saben, que tal vez con ellos sí, con los demás no. Los empleados públicos que solo se ocupan de su trabajo y no se ocupan de los administrados en su trabajo, son infidentes.

Creo que estamos necesitando un líder que comprenda lo que es la infidencia y lo demuestre. Ello se conseguiría eligiendo un alcalde fuera de las listas de los partidos políticos, o como mal menor, que fuera el alcalde el elegido con mayor número de votos. No es que sea una condición suficiente, pero al menos es necesaria. Pero sobre todo, hay que educar a nuestros hijos en la verdad, que sepan que la confianza hay que ganársela siempre con nuestros actos y con lealtad a quien en ti confía. Por eso yo propongo para los educadores de Aguilar, que eduquen poniendo al descubierto la infidencia, para que en Aguilar, sea desterrada la infidencia para siempre.

jueves, 3 de julio de 2014

LA IZQUIERDA DE AGUILAR DE LA FRONTERA

Después de cuarenta años, creo que hay tiempo más que suficiente como para reflexionar sobre la actuación de la izquierda en Aguilar de la Frontera, donde ha gobernado el Ayuntamiento en exclusividad. Solamente en la primeras elecciones gobernó la extinguida Unión de Centro Democrático y después la izquierda conquistó el poder municipal constituyendo un monopolio de política y de ideas en Aguilar, que hacen muy difícil a la juventud poder elegir sus opciones libremente, ya que todos los movimientos culturales, políticos y sociales, están ideológicamente impregnados desde el colegio, alguno de ellos fuertemente politizado y escorado a la izquierda, desde hace cuarenta años.
La cosa es que lo bueno o lo malo, de todo lo que haya ocurrido en este tiempo en Aguilar, solo tendrá un responsable principal, la izquierda de Aguilar.
En los años cincuenta empezó a llamarse a Marcuse, el padre de la nueva izquierda. Sus críticas a la sociedad capitalista, tuvieron eco en las protestas estudiantiles de la época. En el capitalismo temprano, decía Marcuse, el movimiento proletario era una fuerza con potencial efectivo para derribar al régimen. Pero en cambio en el capitalismo avanzado del estado del bienestar, con una mejora en el nivel de vida de los obreros, el movimiento proletario ha desaparecido porque reconoce Marcuse que las necesidades mismas del hombre inmerso en ésta sociedad del bienestar, son ficticias. Marcuse distingue entre necesidades reales y necesidades ficticias. No hace falta explicar en momentos de crisis económica, como la que sufrimos ahora, cuáles son las necesidades reales y las necesidades ficticias.
Un repaso por los líderes políticos también nos llevan a vislumbrar un cierto paralelismo con las ideas de Marcuse. De los líderes políticos reales hemos pasado a los líderes políticos ficticios. Ya no quieren derribar el régimen y ni siquiera cambiarlo, sino que ahora todos quieren sentarse en la poltrona del poder.
Marcuse hablaba de que, cuando se cambiaban las necesidades reales que provienen de la naturaleza del hombre, por las necesidades ficticias que provienen de la conciencia alienada contaminada por la falsedad, el hombre ha fetichizado su propia conciencia y no puede distinguir la realidad viviendo en una gran mentira, solo salvada porque siempre hay una cierta esperanza de cambio.
La realidad es que en Aguilar, porque es de Aguilar de donde hablamos, “el que nace lechón muere cochino”. El índice de paro estructural es y ha sido inaceptable siempre. ¿De qué han servido tantos años de gobierno municipal de la izquierda?
Los líderes reales con capacidad de derribar el régimen establecido, una vez convertidos ellos en el poder, se convirtieron en líderes ficticios. Los líderes de la izquierda pasaron a ser líderes  de la clase media alta, funcionarios con sueldo fijo, sobre todo maestros,  que no representaban al proletariado ni conocían los problemas de clase por no haberlos vivido nunca. Tampoco estos líderes ficticios tenían una carga ideológica con compromiso de clase, sino que era su objetivo sentarse en el poder en pos de un beneficio personal, bien fuera tras un primer empleo o una posibilidad de subida de escalafón. El resultado es el inmovilismo de Aguilar. Los aguilarenses del futuro deberán exigir responsabilidades a los gobernantes de esa izquierda dominante en Aguilar de la Frontera, incapaces de lograr un desarrollo económico generador de riqueza y empleo en la localidad.
Con el paso de los años, los partidos de la izquierda se multiplicaron dando como resultado nuevos partidos. Pero los dirigentes eran los mismos. Simplemente las cúpulas se desgajaron e hicieron su propio partido para seguir en el poder, aunque ello fuera a costa de su proletaria ideología. Lo importante eran ellos, no la clase trabajadora que tiene sus propias y profundas necesidades reales.
Aguilar puede vivir igual toda la vida. Inmóvil. Solo ocupada de subsidios y llena de carencias, pero con líderes ficticios pertenecientes a la clase media estable y funcionarial, ocupados de su propio puesto de trabajo y o de su promoción personal. Aguilar puede vivir toda la vida inmóvil  con líderes políticos ficticios a los que poco importan los problemas de clase pero que tienen bien aprendida la jerga de la progresía yoli, de que paguen más los que más tienen, los recortes sociales, lo público frente a lo privado, etc, etc, etc. En suma, una ideología y una jerga de hace más de doscientos años, de la era de la revolución industrial, que no sirve para resolver los problemas del necesitado actual.
Ningún líder político de Aguilar tiene ni ha tenido un proyecto para su pueblo, real. Hace años hice un estudio de los programas electorales y frente a un presupuesto de seiscientos millones para el funcionamiento de Aguilar, donde la partida de inversión no ascendía a más de cincuenta millones, prometían invertir cinco mil millones en Aguilar si les votaban. Estos líderes ficticios, engañando una y otra vez a su pueblo, se engañaban a ellos mismos porque no sabían ni de dónde sacar tal cantidad de dinero. Pero ello les ha funcionado a todos los partidos políticos. Solo que ahora ha llegado el momento para una nueva generación de pedir responsabilidades a sus gobernantes.
Siguiendo las teorías de un pensador de izquierdas y padre de la nueva izquierda, como es Marcuse, si tenemos líderes ficticios y la conciencia de clase está alienada y ha perdido toda posibilidad de cambio, ¿Dónde está esa esperanza a la que aludía? Desde luego no en el arte.
¿La esperanza vendría acaso en una alternancia de la derecha en el poder municipal? Yo no lo creo, aunque traería muchos beneficios, sin duda.
La sociedad moderna ha transcendido las derechas y las izquierdas, aunque les pese a los líderes ficticios que no representan a ninguna clase más que a ellos. Por consiguiente, la esperanza yo la veo en un auténtico líder local, que concite a la mayoría de los aguilarenses, sin ningún tinte de nacionalismo o localismo, también trasnochado. Un líder que concite a la gente que vivimos aquí y se haga sensible a los problemas del aguilarense de aquí y de ahora, de los jóvenes, de los parados, de los mayores, de la mujer sin oportunidades, de los niños. Y que se comprometa con ello sin atender ninguna “moción estúpida” que vienen de las cúpulas de sus ficticios partidos, atendiendo consignas que no interesan a los humanos que viven en el siglo veintiuno. Ya es hora de abandonar el léxico de la revolución industrial de hace doscientos años.
El joven aguilarense comienza a ver con cierta sorna, a los viejos líderes de la izquierda aguilarense pasear por las calles, ataviados con la bandolera de progres. Más les hubiera servido ser reconocidos por logros conseguidos, fruto de su propio trabajo político. Aguilar no tiene que agradecer ningún logro a esa izquierda. Tampoco a los líderes de su derecha, pero éstos no han gobernado en Aguilar todavía.
La gente de hoy día, tiene como referencia algo que no teníamos los mayores. Ellos han visto que dos veces que gobernó la izquierda en España, terminó con más de un veinte por ciento de paro. No se entiende muy bien que un trabajador vote a un partido que después le lleve al paro junto con más de seis millones de españoles. Sin embargo, otro partido demoníaco y contrario a sus ideologías, es el encargado de resolver los desaguisados del anterior. Estamos en una sociedad de ideología engañosa, en la que no entendemos bien el mensaje de nuestros líderes, porque son líderes ficticios, no son líderes reales.
Ante lo inadmisible de la situación de personas sufridoras de estas crisis tan tremendas, ya no hablaremos más de ideologías ficticias. La esperanza la encontraremos en un líder joven aguilarense del siglo veintiuno, que concite a todo el pueblo de Aguilar en un proyecto común para todos. Una cosa buena que hemos tenido en estos años, es haber aprendido a tener amistad con uno que piensa políticamente distinto a nosotros y a respetarlo. Además, antes que de ningún partido, somos aguilarenses y Aguilar nos une a todos, porque todos los que aquí vivimos, tenemos el mismo interés para nosotros y para nuestros hijos.
Marcuse hablaba de que la solución la encontraríamos en la vanguardia. No apuntaba más soluciones. Sí la apuntamos nosotros con nuestra llamada a un nuevo hombre por encima de las actuales ideologías y que se convierta en líder de su pueblo. Su ideología ha de ser la sensibilidad y el amor a sus gentes. Y ha de ser generoso, porque la empresa es de altos vuelos y en ella, los hombres se gastan.

Y reclinada en sus olivares, Aguilar permanece radiante a la espera de su líder del siglo veintiuno.

sábado, 5 de abril de 2014

DESAPARICIÓN DE ANGELINES ZURERA

(Publicado en 2014, en el Aljamíz un escrito en Aguilar de la Frontera del 27/09/2008. Ya no son siete meses, son seis años de sufrimiento familiar.)

Son siete meses ya de la desaparición de Angelines. El pueblo se reúne en la plaza de Aguilar para recordar su desaparición, dar ánimos a la familia y solicitar a las autoridades el que no se olviden del caso. Todo con lágrimas contenidas, rabia contenida, dolor contenido…todo, contenido.
Cuando regreso a casa no puedo más que acordarme de aquellos poemas de Quevedo. ¡Pues amarga la verdad quiero echarla de mi boca y si al alma su hiel toca, esconderla, es necedad…! Entonces tengo ganas de mirar y dirigirme a quienes nos mandan y no precisamente conteniéndome. Cuando pienso en éste pueblo, como tantos en España, tan tranquilos y lleno de buenas gentes sencillas, honradas, hospitalarias, trabajadoras… me pregunto porqué nos están llegando lo malo de una sociedad moderna, que hasta ahora solamente lo veíamos en la televisión. Intento contenerme.
Cojo un libro de Miguel Hernández y leo. “No soy de un pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que embargan yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta. Nunca medraron los bueyes en los páramos de España”. Ya solo pienso en las autoridades. Miro a mi alrededor y veo un alcalde, un juez, un comandante de puesto de la Guardia Civil. Y mil políticos.
Sigo leyendo. ¿Quién habló de echar un yugo sobre el cuello de esta raza?...Asturianos de braveza…andaluces de relámpagos…castellanos de alma…labrados como la tierra y airosos como las alas. Yo quiero gritar, sin contenerme, junto con los aguilarenses, al alcalde, al juez, al comandante de puesto de la Guardia Civil, al Delegado de Gobierno de Córdoba, a todas las instancias provinciales, que paren ya el dolor de ésta familia. ¿Para qué queremos gobernantes que cuando le pasa algo a la gente buena no saben resolverlo?
No se trata de conceder el beneficio de la duda. Ni se trata de conceder la confianza en las instituciones. No se trata de echar brindis al sol. Se trata de resolver.
Una autoridad no se gana en unas oposiciones, ni con el nombramiento de un cargo, ni siquiera en unas votaciones. La autoridad la regala el pueblo por agradecimiento de una meritoria actuación bien reconocida. Sigo leyendo. “Yugos os quieren poner gentes de la hierba mala…” ¡Basta ya de sufrimiento, autoridades! Pido compasión para Angelines y su familia. ¡Resolver!
Hace unos años coincidí con Angelines en el postoperatorio de su padre y de mi hijo, en el hospital de Cabra. Allí las horas se hacían eternas. Ella cuidaba a su padre. Yo cuidaba a mi hijo. Como gente de bien. Gente normal. Preocupados por los nuestros. Ahora un drama innecesario le ha tocado a ella. Nos ha podido tocar a cualquiera. Y pienso en el origen de estas lacras. La droga entra en los pueblos…impunemente. Los valores individuales se pierden a favor de los sociales. La educación es un valor a la baja, está bien visto no querer estudiar… No quiero seguir. No es el momento. Pero me dirijo a las autoridades sin ninguna contención. Sigo leyendo. “Que mi voz suba a los montes y baje a la tierra y truene, eso pide mi garganta...” Maldita suerte. Sigo leyendo. “Aquí estoy para vivir mientras el alma me suene, y aquí estoy para morir, cuando la hora me llegue, en los veneros del pueblo desde ahora y desde siempre. Varios tragos es la vida y un solo trago es la muerte.”  
¡Ojalá Angelines esté viva! ¡Ojalá se haya ido voluntariamente para quitarse del yugo de problemas irredentos! Pero si no es así, señores autoridades, terminar con el drama de ésta familia. Resolver el caso.

Sigo leyendo a Miguel Hernández. “Crepúsculo de los bueyes, está despuntando el alba.”  Que así sea.

SE MURIÓ EL LATONERO

(Publicado en el Aljamíz en el 2014, para preservar la memoria del que fue un gran hombre, paria entre los parias, pero un aguilarense nuestro.)

Aguilar, enero 2008

            Esta noticia la oí como un cotidiano comentario ayer día diez de enero. Me causó cierto sentimiento porque éste hombre, con el que nunca hablé, me caía bien. Lo conocía todo el mundo como el latonero porque era de aquellos que restañaba el latón, arreglaban las varillas de los paraguas y eran de aquellos trabajadores errantes y callejeros que arreglaban las cosas de los pobres. Lo conocí hace más de treinta años cuando vivía en una de las cuevas del Castillo de Aguilar. Allí sin agua ni luz. Entre las ratas de la hoya de la cantera y vertedero donde se ubicaba su cueva.  Desde entonces me causó sensación su porte erguido, serio, mayestático y enjuto. Tenía la piel curtida por el frío y el sol de la intemperie. Sus arrugas eran simas profundas labradas por las incomodidades. Y sin embargo, tenía maneras de Señor.
            El latonero, podía ser un quinqui o merchero, dedicado a la quincalla o cosas de metal barato. La forma de vida de estas personas era el nomadismo, la venta ambulante y el chabolismo. Creo que le conocí alguna familia que desapareció hace muchos años de la cueva. Pero durante años y años lo vi solo en su cueva del Castillo.
            Un buen día fue sacado de la cueva y llevado a la Residencia Municipal de Ancianos de Aguilar. Y allí se obró un milagro. Esta residencia, que yo mismo denostaba por otros motivos, fue el palacio de éste Señor durante años, hasta su muerte.  Lo vimos arreglado y limpio por las calles. Con sus filigranas de hojalata entre sus manos que exponía en exposiciones de la Residencia Municipal de Ancianos. Este hombre, el Señor de los don nadie, era buena persona. Vivió de lo que la naturaleza le dio sin molestar a nadie. No creo que fuera cliente de los bancos ni de los centros comerciales. No creo que se distinguiera por tener nunca nada. Es posible que le dieran una pensión de beneficencia y le otorgara el pueblo de Aguilar, la gracia de vivir sus últimos años en la Residencia Municipal de Ancianos. Yo le recuerdo vestido con ropas sencillas. Pero impecable. De aspecto no bello. Pero limpio. Las enfermedades adquiridas le pasaron factura hasta perder un ojo. Pero seguía caminando por la calle como el Señor que era. Caminar lento y pausado, sin prisas, en silencio, sin molestar a nadie. Como su vida.
            Mi mujer me dijo que en Navidad le dieron la extremaunción y alguien que fue testigo del momento, quedó impactado por la devoción con que aquel Señor recibió el sacramento. Agarrado de la mano de una cuidadora, un Señor recibió al otro Señor. Desde aquí quiero decir a las cuidadoras y cuidadores del Asilo, que me siento orgulloso de ellos y que les rindo mi pleitesía de honra y honor.
            Ya murió otro paria. Tal vez su memoria haya desaparecido de éste mundo. ¿A quién podría importarle? No sé siquiera si hubo mucha gente en el entierro, pero no me equivoco al pensar que estarían los justos. ¡Y otro a las cuatro fanegas a descansar eternamente!. Pero no. Yo no creo que se haya ido un paria más.  Este Señor, ha sido recibido por el mismísimo San Pedro que ha salido a recibirle con todas las trompetas angélicas. Le han llevado en trono de marfil ante el Altísimo y Dios le ha sentado a su diestra para toda la eternidad. Allí está ahora el Señor latonero. En vida nunca tuvo nada, ahora le sobra todo. Allí estará con otros que lo tuvieron todo en la vida, pero a éstos, no les fue a recibir San Pedro.
            Quiero que ésta nota sea un homenaje a éste Señor Latonero y le pido a los aguilarenses que le rindan homenaje. Que su memoria quede en los anales de la historia de Aguilar como un hijo de Aguilar, bueno. Sin poseer nunca nada, viviendo en una cueva, sin alcurnia, sin blasones.
            El auro de la paz, entre estandartes del cielo y ejércitos de querubines, sale a recibir al victorioso Señor Latonero de Aguilar. Buen hombre y mejor persona.

            Y con cosas así me siento orgulloso de ser de Aguilar. Un hombre que fue cuidado hasta su muerte como un hijo de Aguilar. Por aguilarenses y desde las instituciones de Aguilar. Y era un hombre bueno, por ello reivindico su memoria.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Adolfo Suárez

Una familia normal española
"El verdadero castellano es indomable, no le reduce ni el frío ni el calor ni el hambre ni la tortura, ni la paz ni la guerra, es altivo y libre bajo una apariencia humilde y sencilla; y desde remotas épocas, mientras otros pueblos y razas de la historia vivían en la servidumbre, él sólo impera por la generosidad y el heroismo. Antes morir que entregarse. Fue aventurero e independiente, con orgullo y dignidad de su pobreza llega a mendigante, pero no a esclavo. En cambio se rindió siempre al que le llamó amigo."
Luis Pérez Rubín, escritor español del s.XIX, Flor de la vida.
Si además, se es castellano viejo de Ávila de los Caballeros, entonces hay que sumar una cualidad imperativa que es la lealtad. La lealtad de los caballeros del “Hito del Reto”, que suman a su altivez la valentía y luchan hasta la muerte en pos de su rey o de su patria.
Ávila es también tierra de labriegos con talante de señores, como decía Machado. ¿Y cuál es ese talante de señores? Pues es el señorío que rige todos los actos de la vida, que dimanan de su inteligencia y de su voluntad. (Alfonso Aguiló).
Para ser “señores” hay que tener serenidad y equilibrio en la vida diaria. Ni se azoran en la lucha ni se vienen abajo con los contratiempos. Tienen paciencia en la espera y dan tiempo al tiempo, sin transigir ni justificar sus actos impacientes. Un señor es elegante ante el fracaso o triunfo. Ese talante ante la adversidad le hace no hundirse con los contratiempos y vuelven a empezar sin nerviosismos conservando la calma, confiriendo un especial atractivo humano frente al que pierde su buen talante. Ante el triunfo, a un señor no se le suben a la cabeza los éxitos y los maneja con elegancia y sencillez. Ante la adversidad un señor mantiene su nobleza, su lealtad y su señorío frente al agravio, por ello mantiene la palabra dada, es leal y no recurre al insulto ante una afrenta, mostrando clase y dignidad. No entra con su agresor en el juego sucio de injurias y mentiras y se defiende sin murmuraciones ante su ausencia. Siempre habla bien de los demás.
Un señor mantiene siempre el dominio de sí mismo, empezando por el control de su imaginación que trata de restar la ansiedad a los sueños, o restar la distracción y fantasía ante la obligación, o le produce desánimo por la excesiva elucubración. Frente al desánimo o pesimismo, un señor propone la disciplina mental orientando los pensamientos inútiles que sobran, protegiéndose de los peligros del pesimismo, de la tristeza y de la vanidad.  Un señor rechaza la envidia y no se alegra nunca del fracaso de los demás. Tampoco tiene resentimientos, que hacen del mundo interior un mundo de agravios y rencores que solo sirven para recordar lo malo.
El señor sabe perdonar y olvidar y esas son las verdaderas llaves de conseguir la paz interior. El orden en su cabeza le hace priorizar lo importante, huyendo de lo que le apetece. No hace lo urgente frente a lo importante,  ni lo fácil antes que lo difícil, ni lo rápido a lo más tardo y lento. El señor sabe escuchar con corrección. No escucha las adulaciones, admiten sus errores y rectifican su error de buen grado, manteniendo su estima y un especial afecto a quien tuvo el valor de advertirle de sus errores, quedándole siempre agradecido.
Adolfo Suárez con su madre
Ávila es también vieja Castilla, tierra dura. Antonio Machado en Campos de Castilla, Orillas del Duero, dice:
¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!
¡Castilla, tus decrépitas ciudades!
¡La agria melancolía
que puebla tus sombrías soledades!
¡Castilla varonil, adusta tierra.
Castilla del desdén contra la suerte,
Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte!
En la Moncloa

 Alfonso Coronel, sublevado frente a Pedro I el Cruel, en Aguilar de la Frontera, hizo célebre aquella frase ante su ajusticiamiento : “Esta es Castilla, que hace sus hombres y los gasta”.
Acaba de morir Adolfo Suárez. Ha muerto un caballero abulense, con talante de señor y gastado en la empresa de servir a su patria y a su rey.
He leído una nota de alguien que dice apreciarle a pesar de no haberle votado nunca. Yo le voté siempre hasta que me quedé sin papeletas en la mesa electoral.
Mis amigos dicen que Adolfo era uno de nuestros jefes en los campamentos de verano, cuando éramos niños. Pero la verdad es que yo no le recuerdo allí, en Gredos. Supe con el tiempo que estudió leyes en Salamanca con un tío mío y el último reducto de su partido aguantó hasta el final en su Ávila capital siendo el Presidente provincial mi primo y amigo íntimo José María. También en Córdoba fue su máximo representante, mi amigo Antonio José Delgado de Jesús, quién en una comida en Lucena, me lo presentó y hablamos un poquito los tres. Me dijo que al día siguiente estaría en mi pueblo con mi tío, lo que me hizo estar con Adolfo Suárez como con alguien muy familiar. Estuve otras veces con él, pero el magnetismo que producía en la gente, era imposible acercarse a menos de cuatro metros, ya que un círculo de personas le rodeaba perennemente, todos queriéndole tocar.


Pero siempre fui de su partido y le ayudé cuanto pude. Estuve muy cercano a los cuadros directivos pero no quise ser político nunca. Sin embargo tuvo siempre mi lealtad. Por eso, yo como nadie sé lo que tuve que soportar de cuantos le negaron el pan y la sal a Adolfo Suárez en aquel momento. Ahora, tirios y troyanos le añoran y vituperan. Pero no les tengo ningún rencor. Esta es Castilla, que hace sus hombres y los gasta. Yo añado además, que en España sublimamos a una persona con la muerte.  Yo también soy abulense, de manera que debo aplicarme el tener el talante y señorío de nuestros labriegos. No, no tengo rencor.
Ríos de tinta corren en halagos del hombre que ha muerto. Todos ciertos. Unos reconocen su obra, otros su audacia, otros su valentía, su magnetismo, su simpatía…su honradez. Páginas y páginas que hablan del político, del hombre, del amigo, del marido y del padre.
Hace unos años vine de Ávila informando de un escándalo ocurrido en la ciudad, porque Banesto había embargado la casa del ex presidente Suárez pues no le había podido pagar a tiempo un crédito. Una casa hecha piedra a piedra, con toda la ilusión de una vida. También yo hablaba de cómo su amigo Osorio le hacía partícipe de comisiones para meterle dinero en su casa, casi engañándole. Con toda seguridad, la tragedia familiar se cebaba en la casa de Adolfo Suárez, motivada por las enfermedades de su esposa e hijas. Solo se encaraba a su tragedia con un reducido número de amigos. Solo unas declaraciones de Adolfo en cualquier publicación, le hubieran servido para ingresar millones y resolver su problema económico. Cualquier libro de memorias del que sabía más que nadie. Manos y corazón límpios.
Adolfo Suárez tuvo muy buenos amigos. Yo conocí a alguno de ellos. Chus Viana era un vitoriano al que le vi defender en las Cortes a su amigo Adolfo, encarándose con los traidores de su propio partido. A los dos días de aquello coincidí con él en un vuelo de Madrid a Vitoria y me contó los detalles de aquella intervención. Olvidé aquellos detalles pero solo recuerdo que ese amigo lo quería yo para mí. También conocí a Daniel de Fernando, Presidente de la Diputación de Ávila y a José Luís Sagredo, de Salamanca, Consejero de la Junta de Castilla y León en Valladolid.  Amigos íntimos de verdad.
Ignacio Gallego del PC, dos días después del 23-F, paseando los dos solos y cogido de mi brazo en visita a mi empresa, todos los años nos visitaba, me contó el fallido golpe de estado con todo lujo de detalles. Y naturalmente me habló del valor de aquel hombre, Adolfo Suárez, y de la raza política de Martín Villa, que no paró de hacer política en los momentos que se llevaron al Presidente a una sala del Congreso.
Son retazos estos, por los que yo fui leal a Adolfo Suárez y me hundí con él agarrado al mástil del barco, sin abandonarlo. Mi amigo Antonio José murió joven y el partido desapareció de las listas de Córdoba y de España.
Campaña electoral
Ahora son otros tiempos. Me alegro sin rencor,  de que España entera reconozca la labor de ese hombre, incluidos los que antes le atacaron. Y me alegro porque España demande a sus políticos de hoy,  los valores que un abulense más, vertió en España.
Teresa de Jesús, Alonso de Madrigal, Isabel de Castilla, San Juan de la Cruz, Tomás Luís de Victoria, Claudio Sánchez de Albornoz, José Luís Aranguren, Agustín Rodríguez Sahagún, su amigo que vivió en la misma casa, son abulenses para España y para el mundo, que precedieron a Adolfo Suárez. Todos con el talante especial que portan los sencillos labriegos, nuestros abuelos.
Ávila de los “Santos y de los Cantos”, de los “Caballeros” o por la tragedia de las Hervencias, convertida en “Ávila del Rey”, siempre se levantó al grito de por ¡Ávila, caballeros¡ Por eso, hasta mi padrino, que no fue político jamás, acudía a la llamada de Adolfo para ir como apoderado de su partido a mesas electorales en Andalucía.
Adolfo era un hombre del pueblo. No pertenecía a ninguna élite. Ni estudió en ningún colegio de pago, sino que estudió su carrera por libre en Salamanca. Pero ese talante de señor, no se estudia en ningún colegio de pago ni se aprende en ninguna universidad, ni lo tienen los abogados del estado, aquellos que quisieron arrebatarle la Jefatura del Estado. Ese talante de señor, solo lo heredan los humildes,  de sus antepasados. Antepasados que forman la esencia íntima del pueblo viejo español. Como los de la Vieja Castilla, como los de Ávila de los Caballeros.
El noble campo castellano de Ávila, ha recogido los restos mortales de Adolfo Suárez para su eterno descanso. Y su memoria la ha colgado de las cumbres más altas de Castilla, que son las de Gredos, y desde ese centro de España ondean, ya tocando el cielo, en el hastial  del Pico Almanzor. Allí su memoria, ondea  al viento en su lábaro patrio, pregonando haber servido a su patria y a su rey. También su crismón ondea como emblema de Cristo, porque también sirvió a su Dios. Para los más jóvenes ha quedado su memoria en el Museo de Adolfo Suárez y la Transición, en Cebreros. Él no supo nunca que sus amigos se ocuparon de inmortalizarlo allí, para las generaciones venideras. Y como el Cid, la última batalla de unidad patria la está ganando después de muerto. Un gran hombre acaba de pasar a la historia.
JMM


martes, 18 de marzo de 2014

Partitocracia y Democracia

No se debe confundir el Estado de Partidos que tenemos en España, con la Democracia. La Democracia es anterior a la aparición de los partidos políticos. En la Democracia Representativa, los partidos políticos están en un segundo plano. Sin embargo la libertad política ha sido secuestrada por los partidos estatales, que son los gestores y son los representantes que votamos en las listas que ellos dicen que votemos. Es decir, el poder está controlado por los partidos y no por los ciudadanos. Entonces, esto no se llama Democracia, sino Partitocracia. - Son los partidos políticos y no los ciudadanos los que ELIGEN LOS REPRESENTANTES en listas cerradas. - Los partidos tienen una DICTADURA INTERNA que exige a los militantes, lealtad, sumisión y obediencia ciega, sin ser demócratas en absoluto. Por lo tanto, el PSOE, el PP, IU, los partidos nacionalistas y el resto de los partidos, han copiado el modelo de funcionamiento del antiguo Partido Comunista de la Unión Soviética : Decisiones y elecciones por unanimidad; obediencia ciega al jefe; dominio de las élites del partido (un grupito son los que mandan); sustitución del “soberano ciudadano” en la democracia por el “político profesional” que entra en el partido a los catorce años y es el que no dejará participar a otros; obsesión enfermiza por el poder. Los políticos han copado los órganos judiciales que deberían ser independientes, los consejos de administración de las Cajas de Ahorros (banca), los consejos de administración de la televisiones y periódicos (medios de comunicación), los consejos de administración de empresas públicas (estratégicas) y allí votan con la DICTADURA INTERNA que se les exige desde el partido. Por lo tanto la Partitocracia es una nueva forma de DICTADURA o DICTABLANDA y para muchos es comparable a la pasada de Franco. Y a pesar de la influencia de la toma de decisiones de los políticos en los consejos de administración, todavía tienen el cinismo de decir que …ha venido una crisis…nunca dicen, hemos creado una crisis. Tal vez las crisis entren por la gatera cuando ellas gusten. También en Aguilar llevamos treinta años sufriendo la Partitocracia al igual que el resto de la sociedad y NO NOS SENTIMOS REPRESENTADOS por ningún partido. El populismo que tanto atrae a los partidos políticos, la corrupción, el desempleo de los jóvenes y no tan jóvenes, la falta de futuro y de ilusión y tantas y tantas necesidades de corregir males que nadie remedia, hace que muchos de nosotros también estemos INDIGNADOS. Todo el mundo pide un cambio en la Ley Electoral para conseguir una ley justa y de listas abiertas; la gente quiere la independencia real del poder judicial, del Tribunal Constitucional, de los órganos que controlan la Función Pública y la creación de órganos que controlen la gestión de los políticos y su transparencia total.. La gente quiere cambiar lo que Savater llama la “antesala del populismo” o la “democracia de los ignorantes”. No quise hacerme de ningún partido porque siempre quise ser LIBRE. A mí ningún partido me tiene que decir cómo tengo que pensar. Por ello soy incómodo a todos los partidos políticos, porque en mi humildad, estoy por encima de todos ellos. Hoy día me alegro de haberme mantenido en mi sitio, aunque me fue muy difícil hacerlo. Por ello hoy exijo la CULTURA DEMOCRÁTICA, que en Aguilar no tenemos porque nuestros partidos políticos no han sido democráticos. Todavía venden prebendas a cambio del voto. Y esto ya debe de cambiar.

sábado, 1 de marzo de 2014

Felicidad Insultante

Es la de Manolillo el Enreoso.
Ya se sabe que en los pueblos preparamos concienzudamente a nuestros hijos, con los mayores sacrificios de que somos capaces, para darles la educación que nosotros nunca tuvimos. Por eso cuando la adquieren, se nos van lejos en busca de  oportunidades que aquí nunca tendrán. Solo nos quedan los demás. Es decir, los del montón y los tontos de remate. Para ellos solo les queda la carrera política.
La vida se nos viene muy dura de vez en cuando, a todos. Y curiosamente, en los momentos peores suelo ver un matíz, y claro está soy el único que lo veo, como siempre a contracorriente. La crisis golpea fuerte a esos más listos que se nos han ido fuera en busca de oportunidades que no tienen, después golpea fuerte a los del montón que están a la cabeza del grupo y que se mueven y buscan su vida y tienen responsabilidades aquí , menos fuerte a los mediocres del montón sin responsabilidades, y, nada a los tontos de remate. A estas medianías sin responsabilidades y a los tontos de remate, históricamente les viene la sociedad subvencionando. Por ello no tienen problemas. Algunos ocupan cargos políticos desde que nacieron, en partidos que mantienen el discurso de la revolución industrial de hace más de doscientos años. Todavía no se han enterado que eso ya pasó. Otros tontos de remate, no parece que así sean, porque creo que son los más listos de todos.
Con lo que hoy está cayendo, he salido de casa por obligación a un asunto. Cogí el coche apesadumbrado y  un poco abrumado por cosas que no vienen al caso y al doblar una esquina ví a Manolillo el Enreoso con el paraguas en una mano y la otra llena de churros que iba comiendo con indisimulada fruición, lleno de felicidad. A éste no le importa la lluvia, ni la crisis, ni las pateras, ni los unos, ni los otros, ni el paro. Él es un trabajador del paro. Siempre estuvo en el paro y siempre estuvo subvencionado. Su única responsabilidad es acudir a las manifestaciones que se convoquen sean cuáles sean. Hoy ponía al mal tiempo buena cara. Pero al mal tiempo metereológico. Y eso ya sí que es el colmo, por eso su felicidad me es insultante.
Después he pensado, que Manolillo no es nada tonto. Tal vez sea el más listo. Hace treinta años que se instaló ahí y no tiene necesidad de otra cosa. Esta sociedad es una bicoca para él. En el pasado yo bromeaba que las figuras típicas de la España irredenta, la vieja del pueblo y el tonto del pueblo, tenían paga oficial. Aquella broma del pasado hoy se torna en una realidad plausible. Al que se autoexcluye, le dan una paga. Por eso camina por la calle con esa felicidad que choca tanto con la de los demás. Es desafiante. Es verdad que camina limpio y arreglado en horas de trabajo… pero él no ha trabajado nunca. Es verdad que va andando y no tiene coche, pero tiene paraguas. Es verdad que no comerá caviar de Beluga, pero come churros con fruición. Y sonríe. Y encima sonríe. Y parece feliz. No puedo pensar en nuestros jóvenes sesudos, llenos de títulos y sin poder trabajar. ¿Podrán acercarse a la felicidad algún día? Menos mal que soy yo el único que ve las cosas a contracorriente. Ellos aunque vean a Manolillo el Enreoso de la misma manera que yo, solo verán a un tonto más, no verán a la felicidad desafiante, ni les tenemos que explicar que les obligamos a ir hacia un fracaso.

Pasé con el coche al lado de Manolillo que me regaló su sonrisa mofletuda a todo carrillo y con la boca llena, girando su cabeza y manteniéndola vuelta sin decirme ni adiós ni nada. Me pareció una sonrisa insultante.

domingo, 16 de febrero de 2014

Endeudamiento de Aguilar de la Frontera (1979 – 2014)

La idea de que el Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera es el ayuntamiento más endeudado de Córdoba y uno de los ayuntamientos más endeudados de Andalucía, no se corresponde con la realidad, según los datos publicados de todos los ayuntamientos de España, por Sielocal.
Por el contrario es el ayuntamiento de la provincia de Córdoba que goza de mejor salud financiera. Frente a un endeudamiento por habitante de 626,84 € de media provincial de Córdoba, Aguilar tiene solamente 73,43 €. Si lo comparamos con los pueblos vecinos, vemos como Lucena tiene un endeudamiento por habitante de 689,12 €; Montilla 826,86 €; Montoro 791,64 €; Palma del Rio 491,34 €; Priego 616,23€ y Puente Genil tiene 424,87 € de endeudamiento por habitante. En 2012, cuyos datos se han publicado a finales de 2013, por lo tanto son los más recientes, Aguilar con 13.701 habitantes tiene un Remanente de Tesorería de 5.550.360,71 € frente a una Deuda Viva de 1.006.000,00 €.
¿Cómo se puede pasar de ser el ayuntamiento más endeudado de Córdoba y de uno de los mayores endeudados de Andalucía, a ser el que goza de mejor salud financiera de Córdoba? ¿Cómo se puede pasar de una deuda de 18 millones a 1 millón, en estos años transcurridos?
Recordemos la breve historia de unos hechos.
El primer déficit que arroja la liquidación de los presupuestos fue en el año 1979. Desde entonces y hasta el año 1985 había ya un acumulado de 53.485.824 pesetas. El año 1986 se cierra ya con un déficit de consideración y en el año 1987 el déficit asciende a 88.540.000 pesetas. Con tanta acumulación de déficit presupuestario ya no se podía funcionar con normalidad, pero todavía había de añadirse un problema descomunal: Aguiflor Sam, constituida sin dinero y para la producción de claveles en un pueblo donde éstos no se producen  con ninguna ventaja comparativa, porque Aguilar no reúne las condiciones climáticas para ello. Dicha empresa se colgará con sus errores de planteamiento a la economía del Ayuntamiento de Aguilar distorsionando a partir de este momento el funcionamiento del mismo. En ésta época de instauración de la Democracia en la que los ayuntamientos pasan a ser gobernados por la lista más votada, se tenía la idea de que el dinero de los ayuntamientos venía directamente del Estado, confundiendo la parte del Fondo Nacional, con la totalidad de los ingresos del presupuesto. La verdad es que los ayuntamientos apenas si prestaban servicios y éstos se cobraban con tarifas muy baratas, pero todos iban tirando. Las cantidades de diez o quince millones que resultaban del déficit en las liquidaciones de los ayuntamientos, eran enviadas por el Gobierno de la UCD en una derrama cada año, que resultaba muy eficaz para resolver los problemas del déficit. En los mediados de los ochenta la pugna electoral abre entre los partidos políticos una guerra sin cuartel en la que cada partido proponía y creaba, sin tener dinero para ello, más y más servicios que crearon en el Ayuntamiento de Aguilar déficits y más déficits. Hasta 1987 llega la hegemonía del Partido Comunista en el Ayuntamiento de Aguilar, ya Izquierda Unida en éste año. Antes de las elecciones de 1987, en el mes de diciembre de 1986 el Ayuntamiento gobernado por Izquierda Unida, crea la empresa Aguiflor Sam para mitigar el paro mediante el cultivo de claveles, se crean Escuelas de Verano con magnitudes regionales pero totalmente fuera de presupuestos que se unen a servicios deficitarios como una Residencia Municipal de Ancianos, Escuela de Feriantes en plan internado, Escuela Municipal de Adultos, Matadero Municipal totalmente obsoleto, Piscina Municipal costosísima, etc, etc. Es decir, los partidos políticos ofrecen gratis todo lo que se les ocurre y la consecuencia es el endeudamiento secular del Ayuntamiento de Aguilar.
Tras las elecciones de 1987 el gobierno del Ayuntamiento de Aguilar pasa de Izquierda Unida al Partido Socialista Obrero Español, encontrándose éste una situación económica caótica y agravada por las inversiones sin dinero de Aguiflor y Escuela de Verano, a que tiene que hacer frente el nuevo gobierno municipal, de varios cientos de millones de pesetas sin tener previsto el cómo poder pagar aquella deuda contraída sin ninguna responsabilidad. Pero el PSOE cordobés decide seguir adelante como sea con los proyectos y no para ninguno de los proyectos acometidos sin dinero, por Izquierda Unida. La consecuencia inmediata es la falta de liquidez para pagar nóminas y gastos corrientes, amén de no poder atender los compromisos firmados por el alcalde saliente en letras de cambio a proveedores, con dudosa legitimidad para hacerlo. El caos financiero provocó un caldo de cultivo en los partidos de la oposición, que lejos de reconocer su autoría y responsabilidad, echaron la culpa al partido en el gobierno ganador de las elecciones, provocando en Aguilar un periodo convulso en que las calles fueron tomadas por los opositores políticos, consiguiendo interesar a los medios de comunicación provinciales y dando una imagen de Aguilar, como  la de un pueblo en pie de guerra continua y constante.
Desde 1989 a 1992 hay una subida de las ordenanzas provocada por la nueva ley de Régimen Local. Por primera vez se sube un poco más pero la subida es del todo insignificante. A ello contribuye  la negativa de la oposición negándose a todo por principio y no dejar gobernar a nadie. En cinco años, la subida media fue del 4,5% muy por debajo de la inflación real o subida de los costes. Las Tasas en cinco años subieron un 12% pero los gastos subieron en más del doble. En éste periodo se empezó a vislumbrar  la poca concienciación de los políticos de Aguilar con respecto a la subida de las ordenanzas, a pesar de todo se propone una nueva subida en 1992.
A primeros de 1992 hay un cambio en la alcaldía y en éste periodo se analizan por primera vez con los grupos políticos la modificación de las tarifas acompañadas de sus correspondientes estudios económicos, pero sigue siendo imposible nivelar los servicios por la oposición sistemática de los grupos políticos. La modificación parcial de las ordenanzas es del todo insuficiente para cubrir los costes de cada servicio. Con todo ello, el Ayuntamiento de Aguilar llega a una situación inmovilista donde es imposible avanzar y ello provoca unas liquidaciones del presupuesto realmente escandalosas. Todo ello unido a que los padrones no eran fiables porque nunca hubo una verdadera profesionalidad en los empleados y en los políticos del Ayuntamiento de Aguilar, dando un pendiente de cobro de un 27 a un 30 por ciento, cada año. Con todo el déficit de 1987 de 88,5 millones de pesetas, se disminuye en 1988 a 62,2 millones pero en 1989 se dispara a 199,18 millones, en 1990 a 285,57 millones, en 1991 a 485,35 millones, en 1992 a 572,95 millones y en 1993 a 667,68 millones de pesetas.
La empresa municipal de Aguiflor Sam, a pesar de que el Gran Área de Expansión Industrial de Andalucía (GAEIA) desestimó la subvención al proyecto en el año 1987, por “inconsistencia e incontinencia” del proyecto, siguió adelante contando con ésta misma subvención desestimada, pero contando con ella en el proyecto de financiación, con lo cual la sorpresa del equipo entrante en el nuevo gobierno fue mayúscula. Así las cosas, las contrataciones efectivas de materiales y trabajos,  alcanzaban la cifra de trescientos millones de pesetas sin tener modo ni manera de poder pagarlas, con lo que el equipo entrante se enfrentaba a un problema de grandes magnitudes. Por otra parte, la idea vendida al pueblo en aquellas elecciones, de que aquella empresa iba a acabar con el paro, exigía dar trabajo continuo y constante sin tener construidos los invernaderos. De ésta manera se plantó a cielo abierto con lo que las pérdidas anuales alcanzaban los setenta millones de pesetas anuales colgados al déficit.
Los primeros estudios internos que se hicieron para conocer el alcance de la deuda en el Ayuntamiento de Aguilar se iniciaron en el año 1988. El caos administrativo de los ayuntamientos de aquellas épocas hacía muy difícil realizar cualquier tipo de balance real. No obstante se llega a la cifra de 860 millones de pesetas, con una buena parte de la deuda bancaria en mora que había que refinanciar antes o después. El Ayuntamiento de Aguilar entró en aquellos años en una hostilidad de sus grupos políticos que perjudicaba todavía más al mismísimo pueblo de Aguilar. Incluso éstos mismos partidos no dudaban en acudir a los medios de comunicación, provinciales y regionales,  aireando aquella situación sin medir el mal que la mala imagen estaba produciendo, por esta razón se filtró la noticia del endeudamiento del Ayuntamiento de Aguilar al periódico Córdoba, por los mismos partidos políticos de la oposición con la intención de provocar un gran escándalo, a pesar de ser ellos los responsables del déficit, pero los fines políticos iban hacia el derrocamiento del partido en el gobierno. Mientras tanto la demanda de servicios públicos se exigía de manera desaforada pues las calles estaban en muy mal estado, sobre todo las más alejadas del casco urbano, el cementerio apenas si tenía nichos disponibles y estaba en una situación higiénica lamentable, los colegios estaban muy abandonados, la residencia de anciano estaba  necesitando reformas, el alumbrado era tercermundista, el acerado de las calles estaba muy mal, la policía municipal estaba sin coches y necesitaba uniformes, etc, etc.
La falta de liquidez hizo que no se pagaran las nóminas en tres meses y entraran en mora los créditos bancarios. Hubo huelga de trabajadores de la policía municipal, en la que durmieron en el salón de plenos en demanda de sus salarios, tamborradas de proveedores del Ayuntamiento y de Aguiflor en demanda de sus cobros. Indudablemente la situación era caótica. De manera urgente el Ayuntamiento de Aguilar consigue refinanciar la deuda y ponerse al día con los salarios de los trabajadores, gracias a un préstamo sindicado del Mitsubishi Bank, de trescientos cincuenta millones, rebajando el coste de la deuda  del veinticuatro por ciento de los intereses de entonces, al seis por ciento, siendo ésta consecución de una gran pureza técnica ya que Aguilar no era conocida en los foros financieros internacionales. Se tuvo que acudir al dinero internacional, porque los bancos españoles no le daban ni un millón de pesetas al Ayuntamiento de Aguilar, gracias a la imagen que los mismos políticos daban de su pueblo.
Mientras tanto, el techo fiscal de Aguilar estaba casi un cuarenta por ciento por debajo de la media provincial y el cincuenta por ciento menos que el vecino pueblo de Montilla. Por otra parte la autofinanciación de los principales servicios del Ayuntamiento de Aguilar arrojaban el siguiente déficit anual: Alcantarillado, 9 millones de pesetas; basuras, 6 millones; cementerio, 7,8 millones; agua, 39,9 millones; mercado, 4 millones; piscina municipal, 7 millones; residencia de ancianos, 17,7 millones. Se totalizaban unas pérdidas de 91,4 millones anuales de pesetas. El matadero fue el primer servicio obligado a quitar por otras instancias superiores, que tenía unas pérdidas de 17,2 millones de pesetas anuales.
En éste panorama económico aterrador, los partidos políticos estaban a la gresca sin importarles en absoluto aquella situación, hasta darse situaciones de lo más peregrino como es el caso de que, ante un Decreto de la Junta de Andalucía de medidas extraordinarias para el saneamiento financiero de los ayuntamientos andaluces, por el que se optaba a una subvención, en el  Pleno donde se proponía el acogerse al decreto, la oposición votó en contra. A pesar de todo la propuesta salió adelante y se obtuvieron doscientos millones de pesetas de subvención para aliviar las maltrechas arcas municipales.
La imagen que Aguilar tuvo entonces en Córdoba y Andalucía era tan mala que las autoridades de la Diputación enviaron a técnicos de Eprinsa a realizar un estudio de la deuda.  Corría el año 1994 cuando Eprinsa daba la cifra de 1.848.142.478 pesetas de deuda. A partir de ese momento, cuando un político tenía que hablar subía el dato, hasta hablarse de una deuda de tres mil millones, hoy serían dieciocho millones de euros.
Nadie analizó, ni a nadie le importaba analizar. Solo querían derrocarse unos a otros y no importó nunca reconocer que se metieron mil cuatrocientos millones de pesetas, contando con el préstamo del Mitsubishi, que solucionaron sobremanera las maltrechas arcas municipales. Si se hubiera analizado la deuda, la partida a proveedores era normal y mínima, siendo muy fácil atenderla. El resto de la deuda era interna, es decir, a la misma Administración. La deuda con la Seguridad Social ascendía a 411 millones de pesetas, pero la cifra de multas e intereses distorsionaban la cantidad real. Había cientos de requerimientos por falta de forma en dar de alta a los trabajadores del  PER, anteriores a 1987. La deuda con Hacienda Pública era de 283 millones, el Mitsubishi ascendía ya a 665 millones de intereses de intereses y cada tres meses se incrementaba en lo que cada uno quisiera, las facturas eran 153 millones y el resto se lo repartía el Banco de Crédito Local, la Caja Provincial manejada por la Diputación, y la Diputación.
¿Cómo se puede pasar de una deuda de dieciocho millones de euros a tener solamente uno con este panorama?
Lo primero es que nunca la deuda ascendió a dieciocho millones. Lo segundo es que las multas e intereses de los llamados acreedores internos, es decir la misma Administración, puede perdonarse en un momento dado sin perjudicar a nadie. Lo tercero es que la intervención de la Diputación con el pago de una cantidad de dinero al Mitsubishi hace desaparecer esa deuda bancaria. Lo cuarto es que el paso del tempo con las jubilaciones naturales hace ajustar la nómina del personal. Lo quinto es que se suben sobremanera los impuestos, tasas y precios públicos. Pero sobre todo, el haber quitado de la esfera pública el disparate de la empresa pública Aguiflor Sam y el haber conseguido aquella inyección de mil cuatrocientos millones de pesetas por varios conceptos que sirvieron para curar un gran cáncer.
Hay pendiente un gran debate de ésta época, si ello sirviera para obtener lecciones positivas para Aguilar. Lo importante es que hoy, el Ayuntamiento es el más aseado de la provincia de Córdoba y creo que los políticos actuales, no son los del pasado. Los de antaño, irresponsables, orgullosos y con falta de todo juicio que llevaron a nuestro pueblo, casi a un callejón sin salida. Pero Aguilar se levantó sigilosa con la “nobleza que ondea en sus blasones” y se alzó hasta ser hoy, siendo el ejemplo a seguir por todos los pueblos de Córdoba y Andalucía. Incluso hoy, podemos decir al exministro Solchaga, cuando se preguntaba en el Congreso de los Diputados, que dónde se encontraba Aguilar. Estaba  extrañado porque los foros internacionales habían  dado un préstamo, el único préstamo concedido y no controlado por él, a un ayuntamiento español. Hoy podemos contestar orgullosos a Solchaga que Aguilar está… reclinada entre los olivares que de plata engalanan las lomas, como nido de blancas palomas surges radiante, noble Aguilar. Y del más bello de los lugares, del paisaje de Córdoba tomas un vergel que esparce sus aromas y que en el mundo no tiene igual.  Aguilar de la Frontera, maravilla de ésta tierra cordobesa, que desde ahora, TUS PREGONES solo canten tu nobleza, tu historia, tus blasones y tu hidalguía. Mi querida y bella ciudad.  





jueves, 9 de enero de 2014

Un aguilarense de pro

Hoy se ha enterrado en Aguilar, su pueblo, el ilustre aguilarense José Aparicio Calvo-Rubio, a quien le corresponde ser Excelentísimo Señor, en función de su saber y de su estar profesional. Y así debe ser, pues todos debemos ser respetuosos con los que se preocupan en atender cargos públicos para que otros vivamos en paz y para que nuestras familias vivan de la mejor manera posible. Es decir, siento que yo y mi familia debemos mucho a estas autoridades nuestras que así vivieron, por ello nunca les faltará nuestro respeto, el mío y de mi mujer, y el de mis hijos.

Pero además es que se ha ido el más genuino aguilarense del momento actual. Me ha gustado mucho la reseña escueta de Diego Igeño en el ABC, en la que le define con sus tres pasiones del derecho, la política y la de su patria chica Aguilar. Escueta sí, porque si hubiera enumerado los méritos, habría necesitado un libro.

Y siendo grande entre los grandes, quiso que sus restos descansaran en Aguilar, entre los suyos. Era Hijo Predilecto de Aguilar y por eso Aguilar debe perpetuar su memoria. Sin duda, en los próximos días aparecerá algún panegírico y aparecerán algunas honras. Todas merecidas.

Yo conocí, en mi llegada a Aguilar hace más de cuarenta años, a tres amigos que nos daban la tabarra en el verano, estando hasta las tantas horas de la noche, hablando en animadísima charla, con las risotadas por las remembranzas de las andanzas de su  niñez. Lo de tabarra es en sentido cariñoso, porque uno de ellos era el primo Paco Cabezas, el otro Vicente Núñez y el tercero, Pepe Aparicio. ¡Vaya tres patas para un banco! Amigos sí… una vez me dijo Vicente que, casi con pantalones cortos, hablaban ya de Malher en el Llano de las Coronadas, sentados los domingos en los bancos del paseo. Precoces diría yo. En aquella época, Paco ya era el Excmo. Sr. Comisario de la Cuenca del Segura, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Pepe era el Excmo. Sr. Gobernador de Murcia o de Asturias, siendo una autoridad en la Fiscalía de España  y Vicente era el bibliotecario del pueblo. Unos años más… y sería el más excelente de los poetas de habla hispana, y los tres, aguilarenses por los cuatro costados, con sus familias, sus recuerdos, sus amigos… todos tuvieron que irse fuera pero encontraron ocasión para regresar continuamente. Y hoy, los restos mortales de los tres y su  memoria, descansan para siempre en Aguilar de la Frontera.

Paco Cabezas  nos dejó el primero, pero siempre me dijo Vicente que era de una valía humana e intelectual extraordinaria. Nunca le faltaba una copa de fino, ejerciendo su andalucismo allá en la lejanía donde viviera. Le encantaban las aceitunas partidas de mi suegra y le encantaba ir a cualquier bar de Aguilar con su familia  a tomar una copa. Recuerdo en los momentos del cambio y con la gente joven, cómo  departía entusiasmado al hilo de la nueva música de los poetas andaluces de Agua Viva. Le admirábamos todos y se nos fue temprano, muy temprano. Pero dejó la bonhomía y la capacidad intelectual en su descendencia. Y también su amor por Aguilar. Y aquí le trajeron a enterrar.

Vicente, un día se destapó y nos sorprendió. Me dijo que escribió aquel poema de Ocaso en Poley porque se estaba ahogando. ¡Cómo le comprendí! Esa mente privilegiada, limitada entre viejas paredes y condenada a un ostracismo intelectual… no le importaba morir. Pero escribió unos poemas memorables y los intelectuales se le rindieron. Yo fui el primer sorprendido y como fuimos los dos, los inventores de la terraza de verano del Tuta, tuve ocasión de hablar con él de muchas cosas y me hice su más fiel lector y admirador. Y cómo no, hablamos mucho, mucho de sus dos amigos y de su bachiller junto a ellos. La vida pública de Vicente, a partir de ese momento sería la más conocida de los tres en Aguilar, porque vivía aquí. Y también yacen aquí sus restos para siempre.

Un día Antonio Sánchez me dijo que vendría Pepe Aparicio a tomar una copa a la bodega. Allí, en la mesa camilla, hablaba de Castán al alimón con las bonanzas de  la uva Pedro Ximenez. Y válgame Dios que aquellos ojos nítidos dejaban vislumbrar su sabiduría. Pero sobre todo cuando hablaba era una enciclopedia abierta por cualquier página y tema. Era un placer hablar con aquel hombre en la mesa camilla. Nos fuimos encantados y para mi sorpresa, me dijo Antonio Sánchez que yo no le había dejado hablar. Y eso sí que era difícil con Pepe Aparicio. Perplejo, sorprendido y un poco avergonzado, deduje que podría ser porque acababa de hacer un estudio económico de Aguilar de la Frontera y los datos que yo aportaba, indudablemente eran muy sugerentes. Y aquel hombre, como intelectual y sabio que era, también aprendía de zopencos como yo, que tenía un dato casi exclusivo en aquel momento. Aprendí de Pepe Aparicio una lección de humildad intelectual que no olvidé nunca.

Sin duda, aparecerán panegíricos sobre este gran hombre que hoy hemos enterrado. Glosarán otros su gloria. Pero yo quise acercarme a él y ver cómo era en su ambiente de Aguilar, en dos retazos y al abrigo de sus dos grandes amigos. Estoy seguro que Pepe Aparicio estaría encantado de saberse reunido en ésta cuartilla con Paco y Vicente, siguiendo rememorando su juventud por los campos de Aguilar, tomando una copa en una bodega con sus vecinos, o leyendo un libro en su biblioteca. Cuántas veces se le veía leyendo en su casa desde la calle Moralejo.

Reivindico que perdure su memoria. La de Vicente ya está. En vida se le reconoció. La de Paco, más entrañable, solo es conocida por su familia, pero pertenece a ese grupo de aguilarenses que han ocupado cargos de responsabilidad en España y amaron Aguilar hasta querer descansar aquí. Estos se merecen un respetado recuerdo. Y la de Pepe…, si a Juan Zapatones se le dedicó una estatua y bien que está dedicada…, ¿Que no se merecerá este Excelentísimo Señor? ¿Y porqué no una estatua a otros aguilarenses de pro… empezando por Don Gonzalo de Aguilar y Fernández de Córdoba, El Gran Capitán? Para ellos podemos empezar a adornar la plaza ochavada.

A su familia, un abrazo muy entrañable.    
Que descanse en paz.



jueves, 2 de enero de 2014

Cualidades del lenguaje y Diagrama de Pareto. Versus periodistas y políticos.


Estudiábamos en la escuela del catón de antes, en la que usábamos una pizarra con pizarrín para escribir y un tintero de tinta y plumín con secante para los borrones que hacíamos en el papel,  que todo lenguaje debe poseer: claridad, propiedad, vigor expresivo, decoro, corrección, armonía, abundancia y pureza.
La claridad consiste…evitar interpretaciones erróneas y sólo se da a entender lo que el autor quiere decir. La ambigüedad se opone a la claridad.
La propiedad se da cuando las palabras usadas son las que justamente convienen a lo que se pretende expresar. No bastan aproximaciones vagas, hace falta el término exacto y para eso hacer falta saber de lo que se habla, no opinar sin saber.
Posee vigor expresivo el lenguaje cuando expresa con fuerza representativa lo que el escritor o hablante se propone.
El decoro elimina todo aquello que está tachado de chabacano, grosero o contrario al pudor.
La corrección exige que se respeten las normas lingüísticas vigentes.
La armonía se logra atendiendo, en la elección de las palabras, a sus cualidades sonoras. Contrarias a la armonía y eufonía o buen sonido es la cacofonía o sonido desagradable.
La abundancia significa riqueza y variedad del vocabulario y la sintaxis. A ello se opone la pobreza, causa de la monotonía.
Y pureza. Es puro el lenguaje cuando emplea voces y construcciones propias del idioma, sin injerencia de elementos extranjeros innecesarios. Por lo tanto, se debe eliminar el barbarismo (galicismo,anglicismo, etc.) superfluo.
¿Qué es el Diagrama de Pareto?... Estudiábamos en la universidad…
El diagrama de Pareto es una herramienta de análisis que ayuda a tomar decisiones en función de prioridades, el diagrama se basa en el principio enunciado por Vilfredo Pareto que dice:
"El 80% de los problemas se pueden solucionar, si se eliminan el 20% de las causas que los originan".
En otras palabras: un 20% de los errores vitales, causan el 80% de los problemas, o lo que es lo mismo: en el origen de un problema, siempre se encuentran un 20% de causas vitales y un 80% de triviales.
Es por lo enunciado en los párrafos anteriores que al Diagrama de Pareto también se le conoce también como regla 80 - 20 o también por "muchos triviales y pocos vitales" o por la curva ABC.
Este principio empírico que se presenta en todos los ámbitos de la vida como el económico (la mayor parte de la riqueza está concentrada en unas pocas personas), el geográfico (la mayoría de la población vive en una pequeña parte del territorio), etc., se aplica al análisis de problemas entendiendo que existen unos pocos factores (o causas) que originan la mayor parte de un problema.
Traigo a colacción estas dos viejas enseñanzas por la siguiente razón. Hoy escuchamos en múltiples medios de comunicación, a periodistas y políticos casi en exclusividad o al menos en más de un noventa por ciento del tiempo. Y lo hacemos queramos o no queramos, las veinticuatro horas del día. Ahora se lleva un periodismo de opinión. Se opina de todo sin “propiedad” sin saber de lo que se opina. Por lo tanto se malinforma al lector o al oyente. Por otra parte, se deben al medio que les paga, por lo que la información es sesgada a los intereses del medio de comunicación. Los políticos hacen lo propio de acuerdo con los intereses de su partido por lo que nunca el lector o el oyente puede ser enriquecido por el conocimiento de una verdad, sino que siempre es presa de la parcialidad. Unos y otros hablan de una media verdad, de las del 20% de la importancia del Diagrama de Pareto, como si fuera del 80% de la importancia. Así se manipulan las masas, porque siendo una media verdad, no es una verdad importante. Todo esto tiene una importancia tremenda porque con el conocimiento de la verdad desvelaríamos las insanas intenciones de manipulación de unos y de otros. Porque una cosa tenemos clara, tanto los periodistas como los políticos, nos quieren manipular. Por supuesto, no todos. Por eso los buscaremos en la oscuridad alumbrándonos con un candil. Y animo a todos a buscar la claridad, a hablar con propiedad, a usar el vigor expresivo, con decoro, corrección, armonía, abundancia y pureza. Pero sobre todo animo a todos a la valentía de hablar con el mayor tanto por ciento de verdad, no siempre con las medias verdades que manipulan el conocimiento y las masas.

Valga esta reflexión como ideario de El Aljamíz. 

EDITORIAL

El Aljamíz fue una aventura que nació libre en 1992. Y libre es su sino. Libre de pensamiento y libre de cualquier tipo de ataduras. Solo se somete a la verdad y a la honestidad. Y ello supone valentía de decir y de hacer, pero sin herir a nadie. No nos interesa zaherir. Es aguilarense y tiene nombre de una fuente. Es la fuente del aceituno o del aceitunero. Por lo tanto se abre a toda la sociedad de Aguilar y su comarca. También a todo el mundo que quiera traer y publicar su pensamiento. Constaba de artículos participativos de los aguilarenses reunidos en una Editorial, Crónicas Cotidianas, Opinión, Local, Noticiero, Breves, Vida Aguilarense, Economía, Historia de Aguilar, Agenda y Deportes. Tenía publicidad para subsistir y se vendía a 75 pesetas. Ahora ya no necesita dinero para subsistir, de manera que pretende seguir publicando artículos que nos hagan enriquecer a todos los que los lean. La gente joven de hoy día han aprendido a convivir, unos siendo de izquierdas y otros de derechas. Así debe ser y por tanto se debe de aceptar la discrepancia en el respeto a los demás. Estamos en el siglo XXI y es la época del conocimiento. No podemos permitir la manipulación de las masas por desconocimiento de la verdad. Vivimos una nueva etapa en la que necesitamos saber que si tenemos una crisis, ésta no viene sola. Si hay seis millones de parados, alguien se debe ocupar no de darles un coscurro de subsidio sino la dignidad de un medio de vida. Pero sobre todo, instamos a nuestros lectores que participen con valentía opinando basados en la verdad, en la solución de los problemas que nos aquejan. También instamos a que nos enriquezcan aquellas mentes de las que siempre tenemos que aprender. Aquí estará El Aljamíz como medio de comunicación que fue y que pretende seguir siendo. Por lo tanto... decíamos ayer...
Enviar colaboraciones a cnaguidul@hotmail.es

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