martes, 29 de agosto de 2017

CATALUÑA


Parece ser que un hecho bastante frecuente en la vida de las sociedades es que para defender la legitimidad, se infringe la legalidad. El orden constitucional se infringe por las mismas fuerzas que ejercen el poder y han hecho esa misma normativa que ellos mismos infringen. Esto mismo es lo que venimos viendo desde hace tiempo en Cataluña. El mismo gobierno de la Generalitat desacata las leyes constitucionales y el mismo Estatut que ellos mismos elaboraron.

Quiénes han sido estos infractores a lo largo de la historia?

Los caciques. Los partidos que se turnan en el poder y las grandes familias dominantes. En el caso de Cataluña éstos partidos turnantes han sido los partidos nacionalistas. Curiosamente, en el caso de Cataluña, lo que se vivió en el primer tercio del siglo veinte tiene un paralelismo con lo que se está viviendo en el comienzo del siglo veintiuno en que los partidos turnantes, están dominados por élites separatistas.

Hay dos tipos de élites. Una que orienta y otra que decide dentro y fuera de las estructuras del poder. La que orienta está formada por los intelectuales de la sociedad en general y que se insertan en todas las capas sociales. En Cataluña, la élite de poder ha creado en la élite intelectual unos grupos de presión que inciden en la sociedad para influenciarla y así, muchos se preguntan que donde están los intelectuales, fuera de estos grupos de presión, en Cataluña.

Las élites separatistas en Cataluña estiman legítimo el poder y niegan el consenso del orden general existente que se dio España votando masivamente la actual Constitución.

A principios del siglo veinte, después del desastre colonial del 98 y con el lastre del caciquismo, España buscaba un replanteamiento de valores con los más lúcidos de las élites intelectuales a la cabeza. En aquella generación, incluso hubo élites de poder que tuvieron destellos de modernidad como el intento de Canalejas. Pero también hubo élites burguesas que aspiraban a ser élites de poder, sin serlo. Tal es el caso de la “Lliga de Cataluña” con Cambó, Ventosa, Bertrán, Musitu, etc., que tenían el poder económico, pero no tenían el poder que aspiraban. Como contrapartida surge Solidaridad Obrera, una confederación sindical de socialistas, anarquistas y republicanos que nació como rechazo al acercamiento de Solidaridad Catalana al Partido Conservador de Maura. Tras el decreto de reclutamiento de Maura en defensa del ataque en Marruecos en 1909, se produce la semana trágica de Barcelona y otras ciudades catalanas cuyo origen fue la huelga general decretada por los sindicatos y donde se quemaron edificios religiosos y se produjeron más de un centenar de asesinatos.  En años anteriores, 1902 y 1905 la tensión entre militares y catalanistas dieron lugar a varios incidentes en los que los militares asaltaron algunas publicaciones catalanistas por sus críticas. Conviene recordar que el capitán General de Andalucía, el general Luque, se adhirió a los militares catalanes, exigiendo a los legisladores leyes contra el separatismo. Sin embargo se trataba de grupos, no del ejército.

En 1911 nace la CNT en Cataluña. Por aquellos años también nace un partido republicano radical en Barcelona (lerrouxista), muy agitador, anticlerical y que incita a la rebeldía de todo aquello que venga de Madrid. Un poco más tarde la Federación Anarquista Ibérica se une y simpatiza con los agitadores catalanes.  

Por otro lado los empresarios catalanes se convierten en grupo de presión y torpedean la ley del descanso dominical.  Los sindicatos por su parte también son grupo de presión, la CNT y la incipiente UGT.

Todos estos grupos provocan conflictos en toda España y en Cataluña. En Cataluña la “Lliga” estuvo participando activamente y de una manera continua en el poder central y así, parte de su clientela se fue pasando hacia la izquierda nacionalista de matiz republicano. Todavía los grupos de izquierdas no estaban bien definidos, por ello los republicanos, la UGT y la CNT alentadas por Lerroux, nombran un directorio republicano que quieren el poder. A ello se une que la Tercera Internacional se escinde y aparecen dos ramas del socialismo marxista. Así el partido comunista y el anarco sindicalismo, junto con la virulenta CNT con sus órganos de violencia, a la cabeza en Cataluña, constituyen un poder de hecho en 1919.

Hasta aquí, en Cataluña como en el resto de España como las revueltas campesinas andaluzas, la sociedad busca resolver la tensión social que provoca el paso del caciquismo a una nueva sociedad más moderna y con valores sociales. No es hasta la Primera República y la Constitución de 1931 cuando se reconoce por primera vez la autonomía de las regiones y de los municipios en un Estado Integral. Es decir, aparece la legitimidad democrática y la legalidad del Estado.

La nueva constitución permite aparecer los distintos estatutos de autonomía de las distintas regiones y es Cataluña la que hace el primero, que está en los orígenes del regionalismo político y está a mitad de camino entre el federalismo y la descentralización administrativa. Las competencias incluso legislativas, no eran más que una “delegación de la potestad estatal única”.

¿Cuándo se produce la ruptura y quién la produce? La producen siempre minorías de extrema izquierda y extrema derecha cuando niegan la legitimidad y actúan por vías de acción ilegales. Así se llega a la Guerra Civil.

Los conflictos del poder que provocan la ruptura del consenso, empiezan con el alzamiento anarquista del Alto Llobregat en 1932. Continúan con el alzamiento de la FAI – CNT en 1933. Lo militares reclaman más poder en 1932 al estado. Con todo, hay movimientos que propugnan ir hacia una república más moderada corrigiendo errores, pero nuevos conflictos aparecen con la ley de desahucios en Andalucía en 1934, donde son desahuciados 28.000 campesinos. En Cataluña aparece un conflicto entre el poder central y el autonómico producido por la ley de cultivos. Ezquerra había ganado las elecciones municipales y Companys era el presidente de la Generaltat. Ya en 1931 se produjo la proclamación de la República Catalana, pero a los tres días Ezquerra llegó a un acuerdo con el gobierno central y renunció. Pero en Octubre de 1934 Lluys Compnys apareció en el balcón de la Generalitat y proclamó la República Catalana. El resto ya se conoce.

Ahora viene el paralelelismo.

El mes de Octubre para proclamar la enésima República Catalana.

Las élites de poder creando élites intelectuales que actúan como grupos de presión influenciando durante décadas a la población y provocando un sentimiento nacionalista.

La CUP antisistema y minoritaria de una sociedad industrial.

Convergencia y Unió, que como la “LLiga” participó en el poder central de Madrid y como la “Lliga” desplazó hacia la izquierda nacionalista a sus votantes en un número importante.

Los sindicatos catalanes activos en crear conflictos en el aeropuerto del Prat.

En suma, crean conflictos para lograr rupturas e infringen la legalidad para defender la legitimidad de un derecho a votar que es ilegal.

Desde el punto de vista económico, no es viable una separación de Cataluña de España. Los mismos empresarios catalanes, no están dispuestos a poner en riesgos sus empresas, perdiendo un porcentaje importante de sus ventas e ingresando sus impuestos a élites de poder minoritarias sin un proyecto viable de sociedad catalana moderna y europea. Son cientos de estudios los que desaconsejan el separatismo desde el punto de vista económico, político y cultural.

¿Qué quieren las élites minoritarias catalanas entonces?

Desaparecidos los intelectuales, salvo honrosas excepciones, la falta de altura de los políticos actuales, la corrupción burguesa catalana, la falta de combate ideológico ante el nacionalismo por parte del poder central y la mediocridad intelectual de las nuevas generaciones, hacen que las élites catalanas quieran exclusivamente el poder, por el poder. La falta de generosidad ante el pueblo es evidente. No importan los problemas de los catalanes necesitados, ni la resolución de sus problemas. Tampoco importa la mirada clara hacia el resto de España y a la Humanidad.

Andalucía se alza expectante, como antaño el general Luque. Hoy es Susana Díaz quien ofrece tranquilidad al resto de España porque no se ha movido un ápice de sus convicciones. Y Cataluña debe aprender hoy de Andalucía y gracias a la sangre andaluza que corre hoy por las venas catalanas que terminará imponiéndose a las élites transgresoras de la legalidad. Así Cataluña trabajará su futuro alegre, ufana y honrosa, proclamando a los cuatro vientos con su hermana Andalucía… por una Cataluña libre, por España y por la Humanidad.