domingo, 16 de febrero de 2014

Endeudamiento de Aguilar de la Frontera (1979 – 2014)

La idea de que el Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera es el ayuntamiento más endeudado de Córdoba y uno de los ayuntamientos más endeudados de Andalucía, no se corresponde con la realidad, según los datos publicados de todos los ayuntamientos de España, por Sielocal.
Por el contrario es el ayuntamiento de la provincia de Córdoba que goza de mejor salud financiera. Frente a un endeudamiento por habitante de 626,84 € de media provincial de Córdoba, Aguilar tiene solamente 73,43 €. Si lo comparamos con los pueblos vecinos, vemos como Lucena tiene un endeudamiento por habitante de 689,12 €; Montilla 826,86 €; Montoro 791,64 €; Palma del Rio 491,34 €; Priego 616,23€ y Puente Genil tiene 424,87 € de endeudamiento por habitante. En 2012, cuyos datos se han publicado a finales de 2013, por lo tanto son los más recientes, Aguilar con 13.701 habitantes tiene un Remanente de Tesorería de 5.550.360,71 € frente a una Deuda Viva de 1.006.000,00 €.
¿Cómo se puede pasar de ser el ayuntamiento más endeudado de Córdoba y de uno de los mayores endeudados de Andalucía, a ser el que goza de mejor salud financiera de Córdoba? ¿Cómo se puede pasar de una deuda de 18 millones a 1 millón, en estos años transcurridos?
Recordemos la breve historia de unos hechos.
El primer déficit que arroja la liquidación de los presupuestos fue en el año 1979. Desde entonces y hasta el año 1985 había ya un acumulado de 53.485.824 pesetas. El año 1986 se cierra ya con un déficit de consideración y en el año 1987 el déficit asciende a 88.540.000 pesetas. Con tanta acumulación de déficit presupuestario ya no se podía funcionar con normalidad, pero todavía había de añadirse un problema descomunal: Aguiflor Sam, constituida sin dinero y para la producción de claveles en un pueblo donde éstos no se producen  con ninguna ventaja comparativa, porque Aguilar no reúne las condiciones climáticas para ello. Dicha empresa se colgará con sus errores de planteamiento a la economía del Ayuntamiento de Aguilar distorsionando a partir de este momento el funcionamiento del mismo. En ésta época de instauración de la Democracia en la que los ayuntamientos pasan a ser gobernados por la lista más votada, se tenía la idea de que el dinero de los ayuntamientos venía directamente del Estado, confundiendo la parte del Fondo Nacional, con la totalidad de los ingresos del presupuesto. La verdad es que los ayuntamientos apenas si prestaban servicios y éstos se cobraban con tarifas muy baratas, pero todos iban tirando. Las cantidades de diez o quince millones que resultaban del déficit en las liquidaciones de los ayuntamientos, eran enviadas por el Gobierno de la UCD en una derrama cada año, que resultaba muy eficaz para resolver los problemas del déficit. En los mediados de los ochenta la pugna electoral abre entre los partidos políticos una guerra sin cuartel en la que cada partido proponía y creaba, sin tener dinero para ello, más y más servicios que crearon en el Ayuntamiento de Aguilar déficits y más déficits. Hasta 1987 llega la hegemonía del Partido Comunista en el Ayuntamiento de Aguilar, ya Izquierda Unida en éste año. Antes de las elecciones de 1987, en el mes de diciembre de 1986 el Ayuntamiento gobernado por Izquierda Unida, crea la empresa Aguiflor Sam para mitigar el paro mediante el cultivo de claveles, se crean Escuelas de Verano con magnitudes regionales pero totalmente fuera de presupuestos que se unen a servicios deficitarios como una Residencia Municipal de Ancianos, Escuela de Feriantes en plan internado, Escuela Municipal de Adultos, Matadero Municipal totalmente obsoleto, Piscina Municipal costosísima, etc, etc. Es decir, los partidos políticos ofrecen gratis todo lo que se les ocurre y la consecuencia es el endeudamiento secular del Ayuntamiento de Aguilar.
Tras las elecciones de 1987 el gobierno del Ayuntamiento de Aguilar pasa de Izquierda Unida al Partido Socialista Obrero Español, encontrándose éste una situación económica caótica y agravada por las inversiones sin dinero de Aguiflor y Escuela de Verano, a que tiene que hacer frente el nuevo gobierno municipal, de varios cientos de millones de pesetas sin tener previsto el cómo poder pagar aquella deuda contraída sin ninguna responsabilidad. Pero el PSOE cordobés decide seguir adelante como sea con los proyectos y no para ninguno de los proyectos acometidos sin dinero, por Izquierda Unida. La consecuencia inmediata es la falta de liquidez para pagar nóminas y gastos corrientes, amén de no poder atender los compromisos firmados por el alcalde saliente en letras de cambio a proveedores, con dudosa legitimidad para hacerlo. El caos financiero provocó un caldo de cultivo en los partidos de la oposición, que lejos de reconocer su autoría y responsabilidad, echaron la culpa al partido en el gobierno ganador de las elecciones, provocando en Aguilar un periodo convulso en que las calles fueron tomadas por los opositores políticos, consiguiendo interesar a los medios de comunicación provinciales y dando una imagen de Aguilar, como  la de un pueblo en pie de guerra continua y constante.
Desde 1989 a 1992 hay una subida de las ordenanzas provocada por la nueva ley de Régimen Local. Por primera vez se sube un poco más pero la subida es del todo insignificante. A ello contribuye  la negativa de la oposición negándose a todo por principio y no dejar gobernar a nadie. En cinco años, la subida media fue del 4,5% muy por debajo de la inflación real o subida de los costes. Las Tasas en cinco años subieron un 12% pero los gastos subieron en más del doble. En éste periodo se empezó a vislumbrar  la poca concienciación de los políticos de Aguilar con respecto a la subida de las ordenanzas, a pesar de todo se propone una nueva subida en 1992.
A primeros de 1992 hay un cambio en la alcaldía y en éste periodo se analizan por primera vez con los grupos políticos la modificación de las tarifas acompañadas de sus correspondientes estudios económicos, pero sigue siendo imposible nivelar los servicios por la oposición sistemática de los grupos políticos. La modificación parcial de las ordenanzas es del todo insuficiente para cubrir los costes de cada servicio. Con todo ello, el Ayuntamiento de Aguilar llega a una situación inmovilista donde es imposible avanzar y ello provoca unas liquidaciones del presupuesto realmente escandalosas. Todo ello unido a que los padrones no eran fiables porque nunca hubo una verdadera profesionalidad en los empleados y en los políticos del Ayuntamiento de Aguilar, dando un pendiente de cobro de un 27 a un 30 por ciento, cada año. Con todo el déficit de 1987 de 88,5 millones de pesetas, se disminuye en 1988 a 62,2 millones pero en 1989 se dispara a 199,18 millones, en 1990 a 285,57 millones, en 1991 a 485,35 millones, en 1992 a 572,95 millones y en 1993 a 667,68 millones de pesetas.
La empresa municipal de Aguiflor Sam, a pesar de que el Gran Área de Expansión Industrial de Andalucía (GAEIA) desestimó la subvención al proyecto en el año 1987, por “inconsistencia e incontinencia” del proyecto, siguió adelante contando con ésta misma subvención desestimada, pero contando con ella en el proyecto de financiación, con lo cual la sorpresa del equipo entrante en el nuevo gobierno fue mayúscula. Así las cosas, las contrataciones efectivas de materiales y trabajos,  alcanzaban la cifra de trescientos millones de pesetas sin tener modo ni manera de poder pagarlas, con lo que el equipo entrante se enfrentaba a un problema de grandes magnitudes. Por otra parte, la idea vendida al pueblo en aquellas elecciones, de que aquella empresa iba a acabar con el paro, exigía dar trabajo continuo y constante sin tener construidos los invernaderos. De ésta manera se plantó a cielo abierto con lo que las pérdidas anuales alcanzaban los setenta millones de pesetas anuales colgados al déficit.
Los primeros estudios internos que se hicieron para conocer el alcance de la deuda en el Ayuntamiento de Aguilar se iniciaron en el año 1988. El caos administrativo de los ayuntamientos de aquellas épocas hacía muy difícil realizar cualquier tipo de balance real. No obstante se llega a la cifra de 860 millones de pesetas, con una buena parte de la deuda bancaria en mora que había que refinanciar antes o después. El Ayuntamiento de Aguilar entró en aquellos años en una hostilidad de sus grupos políticos que perjudicaba todavía más al mismísimo pueblo de Aguilar. Incluso éstos mismos partidos no dudaban en acudir a los medios de comunicación, provinciales y regionales,  aireando aquella situación sin medir el mal que la mala imagen estaba produciendo, por esta razón se filtró la noticia del endeudamiento del Ayuntamiento de Aguilar al periódico Córdoba, por los mismos partidos políticos de la oposición con la intención de provocar un gran escándalo, a pesar de ser ellos los responsables del déficit, pero los fines políticos iban hacia el derrocamiento del partido en el gobierno. Mientras tanto la demanda de servicios públicos se exigía de manera desaforada pues las calles estaban en muy mal estado, sobre todo las más alejadas del casco urbano, el cementerio apenas si tenía nichos disponibles y estaba en una situación higiénica lamentable, los colegios estaban muy abandonados, la residencia de anciano estaba  necesitando reformas, el alumbrado era tercermundista, el acerado de las calles estaba muy mal, la policía municipal estaba sin coches y necesitaba uniformes, etc, etc.
La falta de liquidez hizo que no se pagaran las nóminas en tres meses y entraran en mora los créditos bancarios. Hubo huelga de trabajadores de la policía municipal, en la que durmieron en el salón de plenos en demanda de sus salarios, tamborradas de proveedores del Ayuntamiento y de Aguiflor en demanda de sus cobros. Indudablemente la situación era caótica. De manera urgente el Ayuntamiento de Aguilar consigue refinanciar la deuda y ponerse al día con los salarios de los trabajadores, gracias a un préstamo sindicado del Mitsubishi Bank, de trescientos cincuenta millones, rebajando el coste de la deuda  del veinticuatro por ciento de los intereses de entonces, al seis por ciento, siendo ésta consecución de una gran pureza técnica ya que Aguilar no era conocida en los foros financieros internacionales. Se tuvo que acudir al dinero internacional, porque los bancos españoles no le daban ni un millón de pesetas al Ayuntamiento de Aguilar, gracias a la imagen que los mismos políticos daban de su pueblo.
Mientras tanto, el techo fiscal de Aguilar estaba casi un cuarenta por ciento por debajo de la media provincial y el cincuenta por ciento menos que el vecino pueblo de Montilla. Por otra parte la autofinanciación de los principales servicios del Ayuntamiento de Aguilar arrojaban el siguiente déficit anual: Alcantarillado, 9 millones de pesetas; basuras, 6 millones; cementerio, 7,8 millones; agua, 39,9 millones; mercado, 4 millones; piscina municipal, 7 millones; residencia de ancianos, 17,7 millones. Se totalizaban unas pérdidas de 91,4 millones anuales de pesetas. El matadero fue el primer servicio obligado a quitar por otras instancias superiores, que tenía unas pérdidas de 17,2 millones de pesetas anuales.
En éste panorama económico aterrador, los partidos políticos estaban a la gresca sin importarles en absoluto aquella situación, hasta darse situaciones de lo más peregrino como es el caso de que, ante un Decreto de la Junta de Andalucía de medidas extraordinarias para el saneamiento financiero de los ayuntamientos andaluces, por el que se optaba a una subvención, en el  Pleno donde se proponía el acogerse al decreto, la oposición votó en contra. A pesar de todo la propuesta salió adelante y se obtuvieron doscientos millones de pesetas de subvención para aliviar las maltrechas arcas municipales.
La imagen que Aguilar tuvo entonces en Córdoba y Andalucía era tan mala que las autoridades de la Diputación enviaron a técnicos de Eprinsa a realizar un estudio de la deuda.  Corría el año 1994 cuando Eprinsa daba la cifra de 1.848.142.478 pesetas de deuda. A partir de ese momento, cuando un político tenía que hablar subía el dato, hasta hablarse de una deuda de tres mil millones, hoy serían dieciocho millones de euros.
Nadie analizó, ni a nadie le importaba analizar. Solo querían derrocarse unos a otros y no importó nunca reconocer que se metieron mil cuatrocientos millones de pesetas, contando con el préstamo del Mitsubishi, que solucionaron sobremanera las maltrechas arcas municipales. Si se hubiera analizado la deuda, la partida a proveedores era normal y mínima, siendo muy fácil atenderla. El resto de la deuda era interna, es decir, a la misma Administración. La deuda con la Seguridad Social ascendía a 411 millones de pesetas, pero la cifra de multas e intereses distorsionaban la cantidad real. Había cientos de requerimientos por falta de forma en dar de alta a los trabajadores del  PER, anteriores a 1987. La deuda con Hacienda Pública era de 283 millones, el Mitsubishi ascendía ya a 665 millones de intereses de intereses y cada tres meses se incrementaba en lo que cada uno quisiera, las facturas eran 153 millones y el resto se lo repartía el Banco de Crédito Local, la Caja Provincial manejada por la Diputación, y la Diputación.
¿Cómo se puede pasar de una deuda de dieciocho millones de euros a tener solamente uno con este panorama?
Lo primero es que nunca la deuda ascendió a dieciocho millones. Lo segundo es que las multas e intereses de los llamados acreedores internos, es decir la misma Administración, puede perdonarse en un momento dado sin perjudicar a nadie. Lo tercero es que la intervención de la Diputación con el pago de una cantidad de dinero al Mitsubishi hace desaparecer esa deuda bancaria. Lo cuarto es que el paso del tempo con las jubilaciones naturales hace ajustar la nómina del personal. Lo quinto es que se suben sobremanera los impuestos, tasas y precios públicos. Pero sobre todo, el haber quitado de la esfera pública el disparate de la empresa pública Aguiflor Sam y el haber conseguido aquella inyección de mil cuatrocientos millones de pesetas por varios conceptos que sirvieron para curar un gran cáncer.
Hay pendiente un gran debate de ésta época, si ello sirviera para obtener lecciones positivas para Aguilar. Lo importante es que hoy, el Ayuntamiento es el más aseado de la provincia de Córdoba y creo que los políticos actuales, no son los del pasado. Los de antaño, irresponsables, orgullosos y con falta de todo juicio que llevaron a nuestro pueblo, casi a un callejón sin salida. Pero Aguilar se levantó sigilosa con la “nobleza que ondea en sus blasones” y se alzó hasta ser hoy, siendo el ejemplo a seguir por todos los pueblos de Córdoba y Andalucía. Incluso hoy, podemos decir al exministro Solchaga, cuando se preguntaba en el Congreso de los Diputados, que dónde se encontraba Aguilar. Estaba  extrañado porque los foros internacionales habían  dado un préstamo, el único préstamo concedido y no controlado por él, a un ayuntamiento español. Hoy podemos contestar orgullosos a Solchaga que Aguilar está… reclinada entre los olivares que de plata engalanan las lomas, como nido de blancas palomas surges radiante, noble Aguilar. Y del más bello de los lugares, del paisaje de Córdoba tomas un vergel que esparce sus aromas y que en el mundo no tiene igual.  Aguilar de la Frontera, maravilla de ésta tierra cordobesa, que desde ahora, TUS PREGONES solo canten tu nobleza, tu historia, tus blasones y tu hidalguía. Mi querida y bella ciudad.  





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