jueves, 2 de enero de 2014

Cualidades del lenguaje y Diagrama de Pareto. Versus periodistas y políticos.


Estudiábamos en la escuela del catón de antes, en la que usábamos una pizarra con pizarrín para escribir y un tintero de tinta y plumín con secante para los borrones que hacíamos en el papel,  que todo lenguaje debe poseer: claridad, propiedad, vigor expresivo, decoro, corrección, armonía, abundancia y pureza.
La claridad consiste…evitar interpretaciones erróneas y sólo se da a entender lo que el autor quiere decir. La ambigüedad se opone a la claridad.
La propiedad se da cuando las palabras usadas son las que justamente convienen a lo que se pretende expresar. No bastan aproximaciones vagas, hace falta el término exacto y para eso hacer falta saber de lo que se habla, no opinar sin saber.
Posee vigor expresivo el lenguaje cuando expresa con fuerza representativa lo que el escritor o hablante se propone.
El decoro elimina todo aquello que está tachado de chabacano, grosero o contrario al pudor.
La corrección exige que se respeten las normas lingüísticas vigentes.
La armonía se logra atendiendo, en la elección de las palabras, a sus cualidades sonoras. Contrarias a la armonía y eufonía o buen sonido es la cacofonía o sonido desagradable.
La abundancia significa riqueza y variedad del vocabulario y la sintaxis. A ello se opone la pobreza, causa de la monotonía.
Y pureza. Es puro el lenguaje cuando emplea voces y construcciones propias del idioma, sin injerencia de elementos extranjeros innecesarios. Por lo tanto, se debe eliminar el barbarismo (galicismo,anglicismo, etc.) superfluo.
¿Qué es el Diagrama de Pareto?... Estudiábamos en la universidad…
El diagrama de Pareto es una herramienta de análisis que ayuda a tomar decisiones en función de prioridades, el diagrama se basa en el principio enunciado por Vilfredo Pareto que dice:
"El 80% de los problemas se pueden solucionar, si se eliminan el 20% de las causas que los originan".
En otras palabras: un 20% de los errores vitales, causan el 80% de los problemas, o lo que es lo mismo: en el origen de un problema, siempre se encuentran un 20% de causas vitales y un 80% de triviales.
Es por lo enunciado en los párrafos anteriores que al Diagrama de Pareto también se le conoce también como regla 80 - 20 o también por "muchos triviales y pocos vitales" o por la curva ABC.
Este principio empírico que se presenta en todos los ámbitos de la vida como el económico (la mayor parte de la riqueza está concentrada en unas pocas personas), el geográfico (la mayoría de la población vive en una pequeña parte del territorio), etc., se aplica al análisis de problemas entendiendo que existen unos pocos factores (o causas) que originan la mayor parte de un problema.
Traigo a colacción estas dos viejas enseñanzas por la siguiente razón. Hoy escuchamos en múltiples medios de comunicación, a periodistas y políticos casi en exclusividad o al menos en más de un noventa por ciento del tiempo. Y lo hacemos queramos o no queramos, las veinticuatro horas del día. Ahora se lleva un periodismo de opinión. Se opina de todo sin “propiedad” sin saber de lo que se opina. Por lo tanto se malinforma al lector o al oyente. Por otra parte, se deben al medio que les paga, por lo que la información es sesgada a los intereses del medio de comunicación. Los políticos hacen lo propio de acuerdo con los intereses de su partido por lo que nunca el lector o el oyente puede ser enriquecido por el conocimiento de una verdad, sino que siempre es presa de la parcialidad. Unos y otros hablan de una media verdad, de las del 20% de la importancia del Diagrama de Pareto, como si fuera del 80% de la importancia. Así se manipulan las masas, porque siendo una media verdad, no es una verdad importante. Todo esto tiene una importancia tremenda porque con el conocimiento de la verdad desvelaríamos las insanas intenciones de manipulación de unos y de otros. Porque una cosa tenemos clara, tanto los periodistas como los políticos, nos quieren manipular. Por supuesto, no todos. Por eso los buscaremos en la oscuridad alumbrándonos con un candil. Y animo a todos a buscar la claridad, a hablar con propiedad, a usar el vigor expresivo, con decoro, corrección, armonía, abundancia y pureza. Pero sobre todo animo a todos a la valentía de hablar con el mayor tanto por ciento de verdad, no siempre con las medias verdades que manipulan el conocimiento y las masas.

Valga esta reflexión como ideario de El Aljamíz. 

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