Cualidades del lenguaje y Diagrama de Pareto. Versus periodistas y políticos.
Estudiábamos en
la escuela del catón de antes, en la que usábamos una pizarra con pizarrín para
escribir y un tintero de tinta y plumín con secante para los borrones que hacíamos
en el papel, que todo lenguaje debe
poseer: claridad, propiedad, vigor expresivo, decoro, corrección, armonía,
abundancia y pureza.
La claridad consiste…evitar interpretaciones
erróneas y sólo se da a entender lo que el autor quiere decir. La ambigüedad se opone a la claridad.
La propiedad se da cuando las palabras usadas son
las que justamente convienen a lo que se pretende expresar. No bastan
aproximaciones vagas, hace falta el término exacto y para eso hacer falta saber
de lo que se habla, no opinar sin saber.
Posee vigor expresivo el lenguaje cuando expresa con fuerza
representativa lo que el escritor o hablante se propone.
El decoro elimina todo aquello que está tachado
de chabacano, grosero o contrario al pudor.
La corrección exige que se respeten las normas
lingüísticas vigentes.
La armonía se logra atendiendo, en la elección de
las palabras, a sus cualidades sonoras. Contrarias a la armonía y eufonía o buen sonido es la cacofonía o sonido desagradable.
La abundancia significa riqueza y variedad del
vocabulario y la sintaxis. A ello se opone la pobreza,
causa de la monotonía.
Y pureza. Es puro el lenguaje
cuando emplea voces y construcciones propias del idioma, sin injerencia de
elementos extranjeros innecesarios. Por lo tanto, se debe eliminar el barbarismo (galicismo,anglicismo,
etc.) superfluo.
¿Qué es el Diagrama de Pareto?... Estudiábamos
en la universidad…
El diagrama de Pareto es una herramienta
de análisis que ayuda a tomar decisiones en función de prioridades, el diagrama
se basa en el principio enunciado por Vilfredo Pareto que dice:
"El 80% de los problemas se pueden
solucionar, si se eliminan el 20% de las causas que los originan".
En otras palabras: un 20% de los errores
vitales, causan el 80% de los problemas, o lo que es lo mismo: en el origen de
un problema, siempre se encuentran un 20% de causas vitales y un 80% de
triviales.
Es por lo enunciado en los párrafos
anteriores que al Diagrama de Pareto también se le conoce también como regla 80
- 20 o también por "muchos triviales y pocos vitales" o por la curva ABC.
Este principio empírico que se presenta en
todos los ámbitos de la vida como el económico (la mayor parte de la riqueza
está concentrada en unas pocas personas), el geográfico (la mayoría de la
población vive en una pequeña parte del territorio), etc., se aplica al
análisis de problemas entendiendo que existen unos pocos factores (o causas)
que originan la mayor parte de un problema.
Traigo
a colacción estas dos viejas enseñanzas por la siguiente razón. Hoy escuchamos
en múltiples medios de comunicación, a periodistas y políticos casi en
exclusividad o al menos en más de un noventa por ciento del tiempo. Y lo
hacemos queramos o no queramos, las veinticuatro horas del día. Ahora se lleva
un periodismo de opinión. Se opina de todo sin “propiedad” sin saber de lo que
se opina. Por lo tanto se malinforma al lector o al oyente. Por otra parte, se
deben al medio que les paga, por lo que la información es sesgada a los
intereses del medio de comunicación. Los políticos hacen lo propio de acuerdo
con los intereses de su partido por lo que nunca el lector o el oyente puede
ser enriquecido por el conocimiento de una verdad, sino que siempre es presa de
la parcialidad. Unos y otros hablan de una media verdad, de las del 20% de la
importancia del Diagrama de Pareto, como si fuera del 80% de la importancia. Así
se manipulan las masas, porque siendo una media verdad, no es una verdad
importante. Todo esto tiene una importancia tremenda porque con el conocimiento
de la verdad desvelaríamos las insanas intenciones de manipulación de unos y de
otros. Porque una cosa tenemos clara, tanto los periodistas como los políticos,
nos quieren manipular. Por supuesto, no todos. Por eso los buscaremos en la
oscuridad alumbrándonos con un candil. Y animo a todos a buscar la claridad,
a hablar con propiedad, a usar el vigor expresivo, con decoro, corrección,
armonía, abundancia y pureza. Pero sobre todo animo a todos a la valentía de hablar
con el mayor tanto por ciento de verdad, no siempre con las medias verdades que
manipulan el conocimiento y las masas.
Valga
esta reflexión como ideario de El Aljamíz.
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