NACIONALISMOS CATALÁN Y VASCO...Y LA RAZÓN GRIEGA
Es cosa corriente que mis amigos
me digan que no entienden las actuaciones de los nacionalistas vascos y
catalanes. La gente de la calle no entiende los intereses tan egoístas de estos
dos grupos. Los nacionalistas vascos no aprueban los próximos presupuestos, por
echar una mano política al grupo de nacionalistas catalanes fuera de la ley, a
los que el Gobierno quiere aplicar el art. 155 de la Constitución española,
para que vuelvan a la legalidad. Ello supone un perjuicio para muchos millones
de españoles que no pueden tener subidas en sus salarios y otras dotaciones
sociales para mucha gente necesitada. ¿Se ha perdido la razón?
En la historia de la humanidad,
los griegos hicieron un gran descubrimiento que supuso ser en gran medida,
responsable de la conformación de nuestra actual civilización. Fue el
descubrimiento de la razón. Ya no hizo falta recurrir a los dioses ni a las
religiones para entender el mundo en el que vivimos. Los griegos eran tan
conscientes de la importancia del descubrimiento de la razón, que pensaron que
estaban obligados a transmitirlo con el paradigma griego de la educación,
llamado la filantrópica por los romanos y la humanitas por los griegos. Algunos
creyeron que los ideales contenidos en la educación, podrían hacerse
universales, cosa que al final así fue.
Alejandro Magno, el grande, extendió
las ideas humanísticas en lo que después se llamó el helenismo, que al final se
convirtieron en clásicas y atemporales. La civilización romana las extendió
todavía más por otras zonas. Y así otros imperios y civilizaciones como los
ingleses y los españoles, extendieron el
humanismo producto del descubrimiento de la razón, por todo el mundo de hoy,
por lo que el sueño de todo humanista es tener hoy como su patria, al mundo
entero.
Que mis amigos no entiendan la
falta de razón de los nacionalistas catalanes y vascos, tiene que ver con que
uno de los mecanismos más fuertes para el abandono de la razón, es la ideología
política. El griego Tucídides decía que eran más fuertes los vínculos en lo
político, que los vínculos de la sangre. Y creía que cuando los vínculos
políticos nublan la razón, entonces estamos perdidos. Cuando un grupo de personas tienen la
arrogancia de sentirse distintos o superiores y que por su importancia se creen
capaces de modificar el curso de la historia, entonces tenemos un problema. A
estos grupos les da igual que los demás sean mahometanos, cristianos, budistas,
nacionalistas de una u otra región o de cualquier variopinta raza. Han olvidado
que se trata de la raza humana, no de una ideología. Han perdido el humanismo,
han abandonado la razón. En lo que a ellos respecta, mis amigos siguen
preguntándose la razón del ser y del actuar del nacionalismo catalán y vasco de
hoy día.
Vivimos en democracia y sin
embargo, vivimos con incesantes guerras e incesantes conflictos políticos. Tenemos
pues más que nunca, utilizar la razón. Para ello siempre nos debemos preguntar
dos cosas, una, cuáles son los pretextos y otra, cuáles son las causas. Las
potencias extranjeras que exportan las democracias a otras naciones, más bien
la imponen. Con el pretendido bien de la democracia esconden los verdaderos
intereses, que suelen ser siempre económicos, como el petróleo o el control de
un territorio con un bien o riqueza que les interesa. Ese es su pretexto. La causa
puede ser la que quieran.
En el caso del nacionalismo vasco
y catalán, un grupo de personas se creen que España les roba, que tienen
caracteres morfológicos distintos como tanto han pregonado los vascos, que
ellos pueden hacerlo mejor. Otros piensan que separándose de España pueden tener
mejores salarios y pensiones. Etc, etc, etc,. En realidad quieren poner coto a
un territorio para favorecer sus propios intereses. Peor aún, quieren poner
fronteras económicas y culturales. Estas son las causas. ¿Y los pretextos? ¿Pero
los intereses de quién, en realidad? ¿De todos los vascos y catalanes, o solamente
de unos pocos? Nunca se han planteado repartir la riqueza. Quieren acotar un
territorio para que una oligarquía burguesa domine el poder económico y tener
así su control. No conozco concesiones sociales. Para ello no tienen escrúpulos
en adoctrinar a las masas para que el vínculo político abandone la razón y aflore
el sentimiento intoxicado. El resultado son masas enardecidas.
Así pues, tengo que decir a mis
amigos que volvamos al descubrimiento griego de la razón, para comprender el
mundo en el que vivimos. Que volvamos a ese paradigma de valores encaminados a
la perfección del ser humano, que es el humanismo griego, hecho ya clásico y atemporal.
Y que sueñen como los humanistas universales en una única patria: el mundo
entero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario