domingo, 22 de octubre de 2017

NACIONALISMOS CATALÁN Y VASCO...Y LA RAZÓN GRIEGA


Es cosa corriente que mis amigos me digan que no entienden las actuaciones de los nacionalistas vascos y catalanes. La gente de la calle no entiende los intereses tan egoístas de estos dos grupos. Los nacionalistas vascos no aprueban los próximos presupuestos, por echar una mano política al grupo de nacionalistas catalanes fuera de la ley, a los que el Gobierno quiere aplicar el art. 155 de la Constitución española, para que vuelvan a la legalidad. Ello supone un perjuicio para muchos millones de españoles que no pueden tener subidas en sus salarios y otras dotaciones sociales para mucha gente necesitada. ¿Se ha perdido la razón?

En la historia de la humanidad, los griegos hicieron un gran descubrimiento que supuso ser en gran medida, responsable de la conformación de nuestra actual civilización. Fue el descubrimiento de la razón. Ya no hizo falta recurrir a los dioses ni a las religiones para entender el mundo en el que vivimos. Los griegos eran tan conscientes de la importancia del descubrimiento de la razón, que pensaron que estaban obligados a transmitirlo con el paradigma griego de la educación, llamado la filantrópica por los romanos y la humanitas por los griegos. Algunos creyeron que los ideales contenidos en la educación, podrían hacerse universales, cosa que al final así fue.

Alejandro Magno, el grande, extendió las ideas humanísticas en lo que después se llamó el helenismo, que al final se convirtieron en clásicas y atemporales. La civilización romana las extendió todavía más por otras zonas. Y así otros imperios y civilizaciones como los ingleses y los españoles,  extendieron el humanismo producto del descubrimiento de la razón, por todo el mundo de hoy, por lo que el sueño de todo humanista es tener hoy como su patria, al mundo entero.

Que mis amigos no entiendan la falta de razón de los nacionalistas catalanes y vascos, tiene que ver con que uno de los mecanismos más fuertes para el abandono de la razón, es la ideología política. El griego Tucídides decía que eran más fuertes los vínculos en lo político, que los vínculos de la sangre. Y creía que cuando los vínculos políticos nublan la razón, entonces estamos perdidos.  Cuando un grupo de personas tienen la arrogancia de sentirse distintos o superiores y que por su importancia se creen capaces de modificar el curso de la historia, entonces tenemos un problema. A estos grupos les da igual que los demás sean mahometanos, cristianos, budistas, nacionalistas de una u otra región o de cualquier variopinta raza. Han olvidado que se trata de la raza humana, no de una ideología. Han perdido el humanismo, han abandonado la razón. En lo que a ellos respecta, mis amigos siguen preguntándose la razón del ser y del actuar del nacionalismo catalán y vasco de hoy día.

Vivimos en democracia y sin embargo, vivimos con incesantes guerras e incesantes conflictos políticos. Tenemos pues más que nunca, utilizar la razón. Para ello siempre nos debemos preguntar dos cosas, una, cuáles son los pretextos y otra, cuáles son las causas. Las potencias extranjeras que exportan las democracias a otras naciones, más bien la imponen. Con el pretendido bien de la democracia esconden los verdaderos intereses, que suelen ser siempre económicos, como el petróleo o el control de un territorio con un bien o riqueza que les interesa. Ese es su pretexto. La causa puede ser la que quieran.

En el caso del nacionalismo vasco y catalán, un grupo de personas se creen que España les roba, que tienen caracteres morfológicos distintos como tanto han pregonado los vascos, que ellos pueden hacerlo mejor. Otros piensan que separándose de España pueden tener mejores salarios y pensiones. Etc, etc, etc,. En realidad quieren poner coto a un territorio para favorecer sus propios intereses. Peor aún, quieren poner fronteras económicas y culturales. Estas son las causas. ¿Y los pretextos? ¿Pero los intereses de quién, en realidad? ¿De todos los vascos y catalanes, o solamente de unos pocos? Nunca se han planteado repartir la riqueza. Quieren acotar un territorio para que una oligarquía burguesa domine el poder económico y tener así su control. No conozco concesiones sociales. Para ello no tienen escrúpulos en adoctrinar a las masas para que el vínculo político abandone la razón y aflore el sentimiento intoxicado. El resultado son masas enardecidas.

Así pues, tengo que decir a mis amigos que volvamos al descubrimiento griego de la razón, para comprender el mundo en el que vivimos. Que volvamos a ese paradigma de valores encaminados a la perfección del ser humano, que es el humanismo griego, hecho ya clásico y atemporal. Y que sueñen como los humanistas universales en una única patria: el mundo entero.

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